Murió lentamente en un corazón
que sólo por él vivía.
Aún no logra entender
cómo dice andar
y llora por el pasado.
Él murió con su mentira y engaño,
sin saber que ella lo amó
con el alma entera y en pedazos.
Un día, ella se dio por vencida,
sin decirle a nadie por qué sonreía,
aunque la daga de la mentira
seguía clavada en cada herida.
Nunca será igual;
ya no cree en promesas
ni distancias.
Ella sabe bien
que por él se perdía.
Después de naufragar en la oscuridad,
ella jamás creerá
que la podrán amar.
Sabe que el dolor nunca terminará,
que siempre será mentira,
mientras besa al alba
y lanza ruegos por amor compartido,
sólo encuentra migajas en la soledad.
Mgabriel Portilla
Nostalgias de media
Tulancingo Hidalgo, México

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