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martes, 27 de septiembre de 2016

¿Te vale?



CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:

  • ¿Qué sucede en el vídeo?. ¿Qué actitudes muestran los manifestantes?. ¿Y los dos niños?.
  • ¿Qué mensaje transmiten los niños cuando dicen "se han olvidado de quiénes son"?.
  • ¿Qué es más importante: "la supremacía de una corriente de opinión" o "el mutuo enriquecimiento en la escucha de la opinión del otro"?. ¿En qué se ha de notar que las personas buscamos la unidad?.
  • ¿Cuál va a ser tu compromiso de hoy para mostrar más sentido de unidad con las personas con quienes hoy te relaciones?.

martes, 29 de marzo de 2016

La casita de chocolate

Junto a un bosque muy grande vivía un pobre leñador con su mujer y dos hijos; el niño se llamaba Hänsel, y la niña, Gretel. Apenas tenían qué comer, y en una época de carestía que sufrió el país, llegó un momento en que el hombre ni siquiera podía ganarse el pan de cada día. Estaba el leñador una noche en la cama, cavilando y revolviéndose, sin que las preocupaciones le dejaran pegar el ojo; finalmente, dijo, suspirando, a su mujer:
- ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Cómo alimentar a los pobres pequeños, puesto que nada nos queda?.
- Se me ocurre una cosa -respondió ella-. Mañana, de madrugada, nos llevaremos a los niños a lo más espeso del bosque. Les encenderemos un fuego, les daremos un pedacito de pan y luego los dejaremos solos para ir a nuestro trabajo. Como no sabrán encontrar el camino de vuelta, nos libraremos de ellos.
- ¡Por Dios, mujer! -replicó el hombre-. Eso no lo hago yo. ¡Cómo voy a cargar sobre mí el abandonar a mis hijos en el bosque! No tardarían en ser destrozados por las fieras.
- ¡No seas necio! -exclamó ella-. ¿Quieres, pues, que nos muramos de hambre los cuatro? ¡Ya puedes ponerte a aserrar las tablas de los ataúdes! -. Y no cesó de importunarle hasta que el hombre accedió
-. Pero me dan mucha lástima -decía.
Los dos hermanitos, a quienes el hambre mantenía siempre desvelados, oyeron lo que su madrastra aconsejaba a su padre. Gretel, entre amargas lágrimas, dijo a Hänsel:
- ¡Ahora sí que estamos perdidos!.
- No llores, Gretel -la consoló el niño-, y no te aflijas, que yo me las arreglaré para salir del paso.
Y cuando los viejos estuvieron dormidos, levantóse, púsose la chaquetita y salió a la calle por la puerta trasera. Brillaba una luna esplendoroso y los blancos guijarros que estaban en el suelo delante de la casa, relucían como plata pura. Hänsel los fue recogiendo hasta que no le cupieron más en los bolsillos. De vuelta a su cuarto, dijo a Gretel:
- Nada temas, hermanita, y duerme tranquila: Dios no nos abandonará -y se acostó de nuevo.
A las primeras luces del día, antes aún de que saliera el sol, la mujer fue a llamar a los niños:
- ¡Vamos, holgazanes, levantaos!. Hemos de ir al bosque por leña-.
Y dando a cada uno un pedacito de pan, les advirtió-:
- Ahí tenéis esto para mediodía, pero no os lo comáis antes, pues no os daré más. Gretel se puso el pan debajo del delantal, porque Hänsel llevaba los bolsillos llenos de piedras, y emprendieron los cuatro el camino del bosque. Al cabo de un ratito de andar, Hänsel se detenía de cuando en cuando, para volverse a mirar hacia la casa. Dijo el padre:
- Hänsel, no te quedes rezagado mirando atrás, ¡atención y piernas vivas!.
- Es que miro el gatito blanco, que desde el tejado me está diciendo adiós -respondió el niño.
Y replicó la mujer:
- Tonto, no es el gato, sino el sol de la mañana, que se refleja en la chimenea.
Pero lo que estaba haciendo Hänsel no era mirar el gato, sino ir echando blancas piedrecitas, que sacaba del bolsillo, a lo largo del camino. Cuando estuvieron en medio del bosque, dijo el padre:
- Recoged ahora leña, pequeños, os encenderé un fuego para que no tengáis frío.
Hänsel y Gretel reunieron un buen montón de leña menuda. Prepararon una hoguera, y cuando ya ardió con viva llama, dijo la mujer:
- Poneos ahora al lado del fuego, chiquillos, y descansad, mientras nosotros nos vamos por el bosque a cortar leña. Cuando hayamos terminado, vendremos a recogeros.
Los dos hermanitos se sentaron junto al fuego, y al mediodía, cada uno se comió su pedacito de pan. Y como oían el ruido de los hachazos, creían que su padre estaba cerca. Pero, en realidad, no era el hacha, sino una rama que él había atado a un árbol seco, y que el viento hacía chocar contra el tronco. Al cabo de mucho rato de estar allí sentados, el cansancio les cerró los ojos, y se quedaron profundamente dormidos.
Despertaron, cuando ya era noche cerrada. Gretel se echó a llorar, diciendo:
- ¿Cómo saldremos del bosque?.
Pero Hänsel la consoló:
- Espera un poquitín a que brille la luna, que ya encontraremos el camino.
Y cuando la luna estuvo alta en el cielo, el niño, cogiendo de la mano a su hermanita, guiose por las guijas, que, brillando como plata batida, le indicaron la ruta. Anduvieron toda la noche, y llegaron a la casa al despuntar el alba. Llamaron a la puerta y les abrió la madrastra, que, al verlos, exclamó:
- ¡Diablo de niños!. ¿Qué es eso de quedarse tantas horas en el bosque?. ¡Creíamos que no queríais volver!. 
El padre, en cambio, se alegró de que hubieran vuelto, pues le remordía la conciencia por haberlos abandonado. Algún tiempo después hubo otra época de miseria en el país, y los niños oyeron una noche cómo la madrastra, estando en la cama, decía a su marido:
- Otra vez se ha terminado todo; sólo nos queda media hogaza de pan, y sanseacabó. Tenemos que deshacernos de los niños. Los llevaremos más adentro del bosque para que no puedan encontrar el camino; de otro modo, no hay salvación para nosotros.
Al padre le dolía mucho abandonar a los niños, y pensaba: «Mejor harías partiendo con tus hijos el último bocado». Pero la mujer no quiso escuchar sus razones, y lo llenó de reproches e improperios. Quien cede la primera vez, también ha de ceder la segunda; y, así, el hombre no tuvo valor para negarse. Pero los niños estaban aún despiertos y oyeron la conversación. Cuando los viejos se hubieron dormido, levantóse Hänsel con intención de salir a proveerse de guijarros, como la vez anterior; pero no pudo hacerlo, pues la mujer había cerrado la puerta. Dijo, no obstante, a su hermanita, para consolarla:
- No llores, Gretel, y duerme tranquila, que Dios Nuestro Señor nos ayudará.
A la madrugada siguiente se presentó la mujer a sacarlos de la cama y les dio su pedacito de pan, más pequeño aún que la vez anterior. Camino del bosque, Hänsel iba desmigajando el pan en el bolsillo y, deteniéndose de trecho en trecho, dejaba caer miguitas en el suelo.
- Hänsel, ¿por qué te paras a mirar atrás? -preguntóle el padre-. ¡Vamos, no te entretengas!.
- Estoy mirando mi palomita, que desde el tejado me dice adiós.
- ¡Bobo! -intervino la mujer-, no es tu palomita, sino el sol de la mañana, que brilla en la chimenea.
Pero Hänsel fue sembrando de migas todo el camino. La madrastra condujo a los niños aún más adentro del bosque, a un lugar en el que nunca había estado. Encendieron una gran hoguera, y la mujer les dijo:
- Quedaos aquí, pequeños, y si os cansáis, echad una siestecita. Nosotros vamos por leña; al atardecer, cuando hayamos terminado, volveremos a recogemos.
A mediodía, Gretel partió su pan con Hänsel, ya que él había esparcido el suyo por el camino. Luego se quedaron dormidos, sin que nadie se presentara a buscar a los pobrecillos; se despertaron cuando era ya de noche oscura. Hänsel consoló a Gretel diciéndole:
- Espera un poco, hermanita, a que salga la luna; entonces veremos las migas de pan que yo he esparcido, y que nos mostrarán el camino de vuelta.
Cuando salió la luna, se dispusieron a regresar; pero no encontraron ni una sola miga; se las habían comido los mil pajarillos que volaban por el bosque. Dijo Hänsel a Gretel:
- Ya daremos con el camino -pero no lo encontraron.
Anduvieron toda la noche y todo el día siguiente, desde la madrugada hasta el atardecer, sin lograr salir del bosque; sufrían además de hambre, pues no habían comido más que unos pocos frutos silvestres, recogidos del suelo. Y como se sentían tan cansados que las piernas se negaban ya a sostenerlos, echáronse al pie de un árbol y se quedaron dormidos.
Y amaneció el día tercero desde que salieron de casa. Reanudaron la marcha, pero cada vez se extraviaban más en el bosque. Si alguien no acudía pronto en su ayuda, estaban condenados a morir de hambre.
Pero he aquí que hacia mediodía vieron un hermoso pajarillo, blanco como la nieve, posado en la rama de un árbol; y cantaba tan dulcemente, que se detuvieron a escucharlo. Cuando hubo terminado, abrió sus alas y emprendió el vuelo, y ellos lo siguieron, hasta llegar a una casita, en cuyo tejado se posó; y al acercarse vieron que la casita estaba hecha de pan y cubierta de bizcocho, y las ventanas eran de puro azúcar.
- ¡Mira qué bien! -exclamó Hänsel-, aquí podremos sacar el vientre de mal año. Yo comeré un pedacito del tejado; tú, Gretel, puedes probar la ventana, verás cuán dulce es.
Se encaramó el niño al tejado y rompió un trocito para probar a qué sabía, mientras su hermanita mordisqueaba en los cristales. Entonces oyeron una voz suave que procedía del interior: «¿Será acaso la ratita la que roe mi casita?» Pero los niños respondieron: «Es el viento, es el viento que sopla violento». Y siguieron comiendo sin desconcertarse. Hänsel, que encontraba el tejado sabrosísimo, desgajó un buen pedazo, y Gretel sacó todo un cristal redondo y se sentó en el suelo, comiendo a dos carrillos.
Abrióse entonces la puerta bruscamente, y salió una mujer viejísima, que se apoyaba en una muleta. Los niños se asustaron de tal modo, que soltaron lo que tenían en las manos; pero la vieja, meneando la cabeza, les dijo:
- Hola, pequeñines, ¿quién os ha traído?. Entrad y quedaos conmigo, no os haré ningún daño.
Y, cogiéndolos de la mano, los introdujo en la casita, donde había servida una apetitosa comida: leche con bollos azucarados, manzanas y nueces. Después los llevó a dos camitas con ropas blancas, y Hänsel y Gretel se acostaron en ellas, creyéndose en el cielo. La vieja aparentaba ser muy buena y amable, pero, en realidad, era una bruja malvada que acechaba a los niños para cazarlos, y había construido la casita de pan con el único objeto de atraerlos. Cuando uno caía en su poder, lo mataba, lo guisaba y se lo comía; esto era para ella un gran banquete. Las brujas tienen los ojos rojizos y son muy cortas de vista; pero, en cambio, su olfato es muy fino, como el de los animales, por lo que desde muy lejos ventean la presencia de las personas. Cuando sintió que se acercaban Hänsel y Gretel, dijo para sus adentros, con una risotada maligna: «¡Míos son; éstos no se me escapan!».
Levantóse muy de mañana, antes de que los niños se despertasen, y, al verlos descansar tan plácidamente, con aquellas mejillitas tan sonrosadas y coloreadas, murmuró entre dientes: «¡Serán un buen bocado!». Y, agarrando a Hänsel con su mano seca, llevólo a un pequeño establo y lo encerró detrás de una reja. Gritó y protestó el niño con todas sus fuerzas, pero todo fue inútil. Dirigióse entonces a la cama de Gretel y despertó a la pequeña, sacudiéndola rudamente y gritándole:
- Levántate, holgazana, ve a buscar agua y guisa algo bueno para tu hermano; lo tengo en el establo y quiero que engorde. Cuando esté bien cebado, me lo comeré.
Gretel se echó a llorar amargamente, pero en vano; hubo de cumplir los mandatos de la bruja. Desde entonces a Hänsel le sirvieron comidas exquisitas, mientras Gretel no recibía sino cáscaras de cangrejo. Todas las mañanas bajaba la vieja al establo y decía:
- Hänsel, saca el dedo, que quiero saber si estás gordo.
Pero Hänsel, en vez del dedo, sacaba un huesecito, y la vieja, que tenía la vista muy mala, pensaba que era realmente el dedo del niño, y todo era extrañarse de que no engordara. Cuando, al cabo de cuatro semanas, vio que Hänsel continuaba tan flaco, perdió la paciencia y no quiso aguardar más tiempo:
- Anda, Gretel -dijo a la niña-, a buscar agua, ¡ligera! Esté gordo o flaco tu hermano, mañana me lo comeré.
¡Qué desconsuelo el de la hermanita, cuando venía con el agua, y cómo le corrían las lágrimas por las mejillas!. «¡Dios mío, ayúdanos! -rogaba-. ¡Ojalá nos hubiesen devorado las fieras del bosque; por lo menos habríamos muerto juntos!».
- ¡Basta de lloriqueos! -gritó la vieja-; de nada han de servirte.
Por la madrugada, Gretel hubo de salir a llenar de agua el caldero y encender fuego.
- Primero coceremos pan -dijo la bruja-. Ya he calentado el horno y preparado la masa -.
Y de un empujón llevó a la pobre niña hasta el horno, de cuya boca salían grandes llamas.
- Entra a ver si está bastante caliente para meter el pan -mandó la vieja.
Su intención era cerrar la puerta del horno cuando la niña estuviese en su interior, asarla y comérsela también. Pero Gretel le adivinó el pensamiento y dijo:
- No sé cómo hay que hacerlo; ¿cómo lo haré para entrar?.
- ¡Habráse visto criatura más tonta! -replicó la bruja-. Bastante grande es la abertura; yo misma podría pasar por ella -y, para demostrárselo, se adelantó y metió la cabeza en la boca del horno.
Entonces Gretel, de un empujón, la precipitó en el interior y, cerrando la puerta de hierro, corrió el cerrojo. ¡Allí era de oír la de chillidos que daba la bruja!. ¡Qué gritos más pavorosos!. Pero la niña echó a correr, y la malvada hechicera hubo de morir quemada miserablemente. Corrió Gretel al establo donde estaba encerrado Hänsel y le abrió la puerta, exclamando: ¡Hänsel, estamos salvados; ya está muerta la bruja!. Saltó el niño afuera, como un pájaro al que se le abre la jaula. ¡Qué alegría sintieron los dos, y cómo se arrojaron al cuello uno del otro, y qué de abrazos y besos!.
Y como ya nada tenían que temer, recorrieron la casa de la bruja, y en todos los rincones encontraron cajas llenas de perlas y piedras preciosas.
- ¡Más valen éstas que los guijarros! -exclamó Hänsel, llenándose de ellas los bolsillos.
Y dijo Gretel:
- También yo quiero llevar algo a casa -y, a su vez, se llenó el delantal de pedrería.
- Vámonos ahora -dijo el niño-; debemos salir de este bosque embrujado -.
A unas dos horas de andar llegaron a un gran río.
- No podremos pasarlo -observó Hänsel-, no veo ni puente ni pasarela.
- Ni tampoco hay barquita alguna -añadió Gretel-; pero allí nada un pato blanco, y si se lo pido nos ayudará a pasar el río -.
Y gritó: «Patito, buen patito mío Hänsel y Gretel han llegado al río. No hay ningún puente por donde pasar; ¿sobre tu blanca espalda nos quieres llevar?». Acercóse el patito, y el niño se subió en él, invitando a su hermana a hacer lo mismo.
- No -replicó Gretel-, sería muy pesado para el patito; vale más que nos lleve uno tras otro.
Así lo hizo el buen pato, y cuando ya estuvieron en la orilla opuesta y hubieron caminado otro trecho, el bosque les fue siendo cada vez más familiar, hasta que, al fin, descubrieron a lo lejos la casa de su padre. Echaron entonces a correr, entraron como una tromba y se colgaron del cuello de su padre. El pobre hombre no había tenido una sola hora de reposo desde el día en que abandonara a sus hijos en el bosque; y en cuanto a la madrastra, había muerto. Volcó Gretel su delantal, y todas las perlas y piedras preciosas saltaron por el suelo, mientras Hänsel vaciaba también a puñados sus bolsillos. Se acabaron las penas, y en adelante vivieron los tres felices. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
(Autor: Hermanos Grimm)

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Cómo consiguen Hänsel y Gretel salir de todos los atolladeros en que su madrastra y padre -con actitudes desnaturalizadas- les fueron metiendo?. ¿Qué otros valores descubres en este cuento de los hermanos Grimm?.
  • ¿En qué momentos u ocasiones ves la actitud de unidad y espíritu de equipo, colaboración, en los personajes de este cuento?. ¿Qué frutos trajo vivir esa unidad?.
  • ¿Qué actitudes tomar cuando en nuestro grupo arrecien las dificultades y/o parezca que todo se vuelve en contra?.
  • ¿A qué te vas a comprometer hoy para mostrar más espíritu de equipo, mayor sentido de unidad con quienes convivas o estés?.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Vamos a andar

Vamos a andar,
en verso y vida tintos,
levantando el recinto
del pan y la verdad.
Vamos a andar,
matando al egoísmo,
para que por lo mismo,
reviva la amistad.
Vamos a andar,
hundiendo al poderoso,
alzando al perezoso,
sumando a los demás.
   
Vamos a andar,
con todas las banderas
trenzadas, de manera
que no haya soledad.
Que no haya soledad,
que no haya soledad,
que no haya soledad.
Vamos a andar
para llegar a la vida.
Silvio Rodríguez
(Para escuchar la canción pinchar sobre: https://youtu.be/IO6HBHzRaI8)

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué te llama la atención, especialmente, de esta canción de Silvio Rodríguez?. ¿Qué mensajes le encuentras?.
  • ¿Qué es necesario desterrar, según indica la canción, para lograr andar en unidad con el resto de la humanidad?. ¿Por qué y para qué echar fuera de nosotros esas cosas?.
  • ¿Qué hay en ti que impide o dificulta la unidad con quienes tienes a tu alrededor?. ¿Cómo hacer para andar caminos de concordia con tu entorno?.
  • ¿A qué te puedes comprometer hoy de manera que en lugar de estar aparte, en soledad, te sientas más unido/a a los demás?.

domingo, 15 de febrero de 2015

Todos quieren la unidad

Todos quieren la unidad...
En mi barrio hay mucha división: unos quieren unas cosas, otros otras, apenas hay algo en lo cual todos estemos de acuerdo... pero todos quieren unidad pero para con ellos mismos.
En mi partido político reclaman la unidad como un valor frente a "los otros", los de otros partidos a los que se les tacha de todo como si fuesen el mismo demonio.
En mi comunidad se reclama también la unidad y más o menos se vive... pero siguen habiendo diferencias entre ricos y pobres y no hay la unidad de bienes y medios para que deje de existir esa disparidad.
En mi lugar de trabajo el jefe pide unidad entre todos nosotros, quiere que nos ayudemos... que nos ayudemos a sacar el trabajo previsto porque hay unos plazos y hay que cumplirlos.
El entrenador de mi equipo favorito enarbola la bandera de la unidad de equipo para que los jugadores se muestren en el campo como si fuesen una sola persona: todos para todo.
En mi familia buscamos vivir unidos también... pero son inevitables las discordias en no pocos temas y aunque nos queremos... a veces parece como si no.
Unidad sí, pero... con PEROS.
Yo querría eso también, pero de manera que al reivindicarla no nos quedemos en la tendencia de pedir que "los demás se unan a mí, sino que también yo me mueva hacia los demás".
Yo querría que "unidad signifique la capacidad de buscar lo que a todos nos hace bien aunque sea a través de maneras distintas de hacer".
Yo querría que el valor de la unidad nos lleve a "tratar al otro como si ese otro fuera OTRO YO", así es como podríamos lograr la comunión de bienes también y dejáramos de temer el "no tener".
Yo querría una unidad que nos lleve a "cooperar en vez de competir", a "fijarnos en lo que nos une en lugar de urgar en las diferencias", "amarnos en la familia de tal manera que las ideas siempre anden muy por debajo de las personas".
...
¿O será que no queremos realmente la unidad?.
Santi Catalán
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿También tú quieres la unidad?. ¿A qué nos solemos referir cuando reclamamos "unidad"?.
  • ¿Qué sucedería si en nuestra familia (padres, hijos, tíos, primos, abuelos,...) decidiéramos vivir la unidad?, ¿qué consecuencias traería?.
  • ¿Cómo hacer en estos tiempos convulsos -en los que el aniquilamiento de la dignidad humana es el pan de cada día- para vivir la unidad incluso con estas personas que se empeñan en entender la palabra "unidad" como imposición de sus postulados a través de la violencia?.
  • ¿Qué puedes hacer hoy para concretar actitudes de unidad con quienes te relaciones?.

jueves, 21 de agosto de 2014

15 ideas unidas

Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos”. J. Donoso Cortes.
La unidad es la variedad, y la variedad en la unidad es la ley suprema del universo”. Isaac Newton.
Cualquier poder si no se basa en la unión, es débil”. Jean de la Fontaine.
Yo hago lo que usted no puede y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas”. Madre Teresa de Calcuta.
Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes”. Stephen Covey.
El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”. Michael Jordan.
En las cosas necesarias, unidad; en las dudosas, la libertad; y en todos, la caridad”. San Agustin.
No hay problema que no podamos resolver juntos, y muy pocos que podamos resolver por nosotros mismos”. Lyndon Johnson.
En la unión está la fuerzaSimón Bolívar.
Los logros de una organización son los resultados del esfuerzo combinado de cada individuo”. Vince Lombardi.
El personal determina el potencial del equipo. La visión determina la dirección del equipo. El trabajo determina la preparación del equipo. El mando determina el éxito del equipo”. Jhon C. Maxwell.
A veces, el mayor desafío de un jugador viene en relación con su papel en el equipo”. Scottie Pippen.
Ninguno de nosotros es más importante que el resto de nosotros”. Ray Kroc.
Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito”. Henry Ford.
Un equipo es una combinación de miles de factores humanos y psicológicos encaminados hacia el mismo objetivo: La victoria”. Manuel Gómez Brufal.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • Si tuvieras que quedarte con sólo 3 ideas de estas 15 ¿cuáles elegirías y por qué?.
  • ¿Para qué sirve la unidad?, ¿qué frutos se obtienen en aquéllos que la viven como actitud hacia los demás?.
  • ¿Te cuesta trabajar en equipo con los demás?, ¿por qué?. Si es al revés y te resulta fácil y muy sencillo ¿cuáles crees que son las claves en ese buen trabajo de equipo?.
  • ¿Qué vas a hacer hoy en concreto para demostrar tu intención de trabajar más en equipo que otros días?.

lunes, 22 de abril de 2013

Ser bosque

Un esplendoroso árbol fanfarroneaba de su gran altura y también de poseer un tronco robusto cual ninguno de los demás árboles conocidos; menospreciaba sus raíces pues decía que "estaban siempre escondidas y no las podía exhibir", así que jamás les prestó atención, de manera que con el tiempo se fueron empequeñeciendo y casi desapareciendo.
Para resaltar aún más su belleza se apartó del grupo del resto de árboles y se situó en un amplio claro donde hacerse ver mejor.
Un día arreció una fuerte tormenta de agua y viento como nunca la había habido y bamboleó todo el  bosque y también a este hermoso árbol... y a éste le tumbó, rompiéndose en la caída algunas ramas. Se puso en pie de nuevo y al cabo de unos días irrumpió por allí una manada de elefantes que casi en estampida fueron golpeándolo... hasta hacerlo caer de nuevo.
Maltrecho, desdibujada toda su anterior belleza, se preguntaba:
- "¿Por qué me pasó esto a mí y nada al resto de los demás árboles del bosque?".
Un pajarillo que revoloteaba por allí y oyó su profundo lamento se acercó a él y le dijo:
- "Si tuvieras buenas raíces, bien arraigadas y entradas en la tierra,... si tus ramas pudieran entrelazarse con las de otros árboles... otra hubiera sido la historia". Y se fue.
El árbol gigantesco quedó meditando sobre ello, echó una mirada al bosque que le observaba compasivo,... y decidió encaminarse hacia él hasta fundirse en su espesura.
Sus raíces penetraron en el suelo y se robustecieron; sus ramas se entrelazaron con las de los demás árboles intercambiando colores, texturas y olores y de ellas colgaron también lianas que llegaban hasta el suelo y formaban una maraña increíble entre el follaje de aquel maravilloso pulmón vegetal.
Arremetieron en otro tiempo temporales sin cuento, fuertes vientos y lluvias torrenciales,... volvieron los elefantes a correr chocándose con los troncos de los árboles,... más ninguno cayó, ni siquiera aquéllos que parecían más endebles porque sus raíces eran hondas y fuertes, sus ramas estaban tan entrelazadas y sus lianas tan bien hilvanadas entre ellos... que cuando algún árbol iba a sucumbir por los embates el resto de los árboles le sostenían de pie y sus robustas raíces le daban las fuerzas y energías para resistir una y todas las veces.
(Se lo escuché contar a Fernando López,  sj)
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • En la vida de un cristiano ¿qué simbolizan las raíces y el suelo sobre el que se asientan?. ¿Y el entrelazado de las ramas y las lianas?. ¿Qué pueden significar los temporales y las estampidas de los animales?.
  • ¿Qué nos ocurre cuando vamos de autosuficientes y menospreciamos la unión con Cristo y con la comunidad?.
  • Vivir unidos a Cristo y a la  comunidad ¿significa perder identidad... o más bien fortalecerla?. ¿Qué otros valores y ventajas trae consigo vivir unidos unos con otros y enraizados en la fe en Dios hecho hombre en Jesucristo?.
  • ¿Qué puedes hacer hoy para crecer en unidad con Dios y también con quienes te rodean?.

viernes, 29 de marzo de 2013

No hay sueño más bonito

"No hay sueño más bonito, que la gran fraternidad humana”...
... cuando dos hombres se encuentran, sean de pueblos, razas o clases diferentes...
... cuando puedan tenderse sus manos como amigos...
Si nuestras manos se encontrasen, podríamos hacer con ellas, una corriente para transformar el mundo...
Si cada uno de nosotros fuera una semilla que se lleva el viento... este sueño podría ser realidad un día.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Ayuda a realizarlo estar siempre pensando y diciendo que "es imposible porque en el pasado hemos sido un desastre"?, ¿ayuda el que andemos siempre "sospechando" que algunos no van a querer este sueño?.
  • ¿Es posible este sueño?, ¿de qué y de quién dependerá?. ¿Conoces hechos y actitudes de personas que estén viviendo el valor de la unidad?, ¿qué observas en ellas?.
  • ¿Cómo podríamos vivir la unidad en nuestro grupo?, ¿qué actitudes cambiar a nivel grupal y también personal para que esa unidad sea posible?.
  • ¿Cuál es tu compromiso para avanzar en la consecución del sueño de unidad en nuestro grupo?.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Los campesinos

Érase una vez, una comunidad en lo alto de un monte. Aquel año, la cosecha de café fue excelente y cada familia logró recoger una buena cantidad.
Cuando llegó el tiempo de llevarlo a vender, cada uno de los cincuenta vecinos de la comunidad, salió por su cuenta a venderlo.
Consiguieron un buen precio en el mercado. Cada uno guardó su plata lo más escondida que pudo, y después de hacer unas compras, regresaron a sus casas.
En el camino, detrás de unos palos, estaban escondidos tres ladrones, que iban robando uno a uno a todos los campesinos que regresaban.
Al llegar a su comunidad, el hombre más viejo de aquella comunidad, que estaba sentado a la puerta de su casa les preguntó:

-- "¿Qué les pasa, compañeros? Esta mañana cuando salieron a vender el café, iban con la cara sonriente, y ahora, regresan tristes y apaleados".
Uno de los campesinos le respondió;
-- "Todo marchaba bien. Conseguimos una buena ganancia por el café, pero al regreso, tres ladrones nos han robado todo lo que cargábamos".
Y el viejo, con voz brava, les dijo:
-- "¡Pero cómo es posible, si ustedes eran cincuenta y ellos eran tres!".
Y le dijeron;
-- "Muy sencillo; hermano. Ellos eran tres, pero estaban unidos; nosotros, sin embargo, somos cincuenta, pero estamos desunidos".
Y aquel año, en aquella comunidad, se siguió pasando necesidad.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL  DIÁLOGO:
Traduzcamos estos personajes y la historia a nuestro hoy y aquí:
  • ¿A quién pueden estar representando los 50 campesinos?, ¿y la cosecha?, ¿y los tres ladrones?, ¿y el más viejo de la comunidad?. ¿Qué puede simbolizar esta historia?.
  • ¿Qué has ganado y qué has perdido cuando has buscado sólo tu interés sin pensar al mismo tiempo en el bien ajeno?. ¿Cuándo te has sentido mejor: unida a los demás o yendo sólo a lo tuyo?.
  • ¿Qué es necesario para que en un grupo pueda haber más unidad o para que ese valor pueda darse con naturalidad?. ¿Ves esa unidad ahora mismo en el grupo?, ¿en qué sí y en qué no?.
  • ¿Qué te propones hacer hoy, en concreto, para ayudar al grupo  a estar más unido y a sentirte tú misma más unida a él?, ¿cómo lo vas a hacer?.

lunes, 9 de abril de 2012

Unidad


Si todos nos sintiéramos como hermanos.
(Pues la sangre de un hombre, ¿no es igual a otra sangre?).
Si nuestra alma es abierta. (¿No es igual a otras almas?).
Si fuéramos humildes. (El peso de las cosas, ¿no iguala la estatura?).
Si el amor nos hiciera poner hombro con hombro,
fatiga con fatiga
y lágrima con lágrima.
Si nos hiciéramos unos.
Unos con otros.
Unos junto a otros.
Por encima del fuego y de la nieve,
aún más allá del oro y de la espada.
Si hiciéramos un bloque sin fisura
con los cinco mil millones
de rojos corazones que nos laten.
Si hincáramos los pies en nuestra tierra,
y abriéramos los ojos, serenando la frente,
y empujáramos recio, con el puño y la espada,
y empujáramos recio, solamente hacia arriba,
¡qué hermosa arquitectura se alzaría del lodo!.  
Ángela Figuera Aymerich.
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Te gusta la idea de que los demás hagan equipo contigo y te ayuden a afrontar las situaciones problemáticas que a veces te atenazan?. ¿Puede a ellos gustarle la idea de que también tú hagas equipo con ellos para ayudarles en sus problemas?.
  • ¿Por qué nos cuesta tanto entender y vivir que "el otro" es "otro yo" que necesita de la unidad con él tanto como cualquiera de todos los demás?, ¿qué obstáculos o dificultades detectas para ello?.
  • ¿Qué nos puede ayudar a generar en nosotros mayor actitud de unidad para con los demás?, ¿qué consecuencias se podrían producir si a diario todos vivieramos más con esa actitud?.
  • ¿Qué vas a hacer hoy para crecer en unidad con quienes te rodean o están contigo?, ¿cómo lo vas a hacer?.