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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Duelo

"El duelo nos permite sanar, recordar con amor y no con dolor.
Es un proceso de clasificación.
Una por una, nos desprendemos de las cosas que se han ido y lloramos.
Una por una, tomamos las cosas que han pasado a formar parte de quienes somos y seguimos adelante." 
                                                               Rachel Naomi Remen

¿Qué es el duelo?.

Es una reacción adaptativa emocional, física, psicológica y conductual ante la pérdida de un ser querido, de una ruptura sentimental o un momento significativo para nosotros.
Es uno de los eventos vitales más estresantes a los que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida, y es que, estamos rompiendo un vínculo con una persona muy importante para nosotros.
Esta reacción es un proceso normal que aprendemos a gestionar progresivamente, pero que conlleva dolor y sufrimiento con mucha intensidad.
Cada persona vive el duelo a su manera, no hay dos personas que vivan igual un duelo porque cada persona tiene determinadas experiencias previas vividas, diferente relación con la persona fallecida, diferentes formas de afrontar los sucesos, diferencias invidivuales, etc., por lo tanto la intensidad y la duración de un duelo varía de unas personas a otras.
En mi opinión para conocer si hemos superado un duelo, no se trata de contar cuantos meses han pasado desde el fallecimiento de esa persona, sino de la gestión que hemos realizado de este proceso.
Si que hay que incidir que cuando este proceso se mantiene mucho en el tiempo con una sintomatología determinada, es conveniente buscar ayuda de un profesional porque puede complicarse este proceso y puede ser perjudicial para nosotros.

¿En qué consiste el proceso?.

Cuando alguien de nuestro entorno fallece todo nuestro mundo cambia; nuestra vida cotidiana, nuestra estructura familiar, social o sentimental, nuestra realidad se torna en caos y de alguna manera nos sentimos más vulnerables o inseguros al perder a esa figura con la que compartíamos un vínculo y un apego, por lo que también nos sentimos vacíos o extraños, cambia nuestra manera de ver la vida y de sentirla (suele ser de manera temporal).


Para poder volver a reestructurar nuestra vida tenemos que ir poco a poco, sin pasos bruscos, asentando los pasos que vamos dando, sin prisas por "estar o encontrarnos bien". Todo este proceso se va realizando de una manera progresiva en la que vamos cerrando distintas etapas, en donde podamos recordar a la persona fallecida sin mostrar tanto dolor o sentimientos de malestar tan intensos y es que, siempre va haber una emoción asociada al recuerdo de esa persona, pero lo que queremos conseguir es que no sea tan intenso.

¿Cómo se puede manifestar?.

Lo que más malestar nos genera es a nivel emocional o afectivo, nos produce mucho dolor, intensas emociones o sentimientos como tristeza, ira, ansiedad, culpa, inseguridad, alivio (si la persona que ha fallecido a pasado por un proceso complicado de enfermedad), soledad, confusión, etc.
También a nivel cognitivo encontramos pensamientos que van en sintonía con estas emociones; por que ha tenido que ser ella/él, no es justo que se haya ido, le echo mucho de menos, me encuentro muy solo/a, etc.
Encontramos manifestaciones físicas cómo falta de energía, sensación de estar desconectados con el mundo, nudo en la garganta o en el estomago, alteraciones del sueño o pesadillas, etc.
Por último nuestras conductas también se ven afectadas; lloro excesivo, dormir más o menos, comer más o menos, hacer más cosas, recordarle constantemente, hablar con el fallecido, etc.
Estas manifestaciones son completamente normales, están en el proceso del duelo y aunque a veces sean muy intensas o pensemos que nos estamos volviendo locos, tenemos que normalizarlas.

Cómo gestionarlo.

Cómo he mencionado antes existen una serie de procesos que elaborar para facilitar el duelo:
  • Aceptar la pérdida, tenemos que asumir que la persona fallecida se ha ido y no va a volver, Es un proceso muy duro, porque es realmente cuando somos conscientes de la magnitud de la situación.
  • Gestionar el dolor de la pérdida, hay que entrar en contacto con el dolor de la pérdida, con los sentimientos y emociones, tenemos que reconocerlos o identificarlos y aprender a modularlos, ya que si los intentamos evitar o reprimir estos se tornarán más intensos o más frecuentes y puede prolongar el duelo. Preguntarnos ¿Por qué estoy enfadado/a? ¿Podría haber hecho algo más? ¿Qué echo de menos?. Si necesitamos hablar sobre la persona fallecida, hablemos sin miedo, si necesitamos llorar, lloremos, tenemos que ir canalizando los sentimientos y dolor.
  • Normalizar nuestros sentimientos, emociones, síntomas físicos o conductas.
  • Adaptarnos a vivir sin la persona fallecida, aprender a tomar nuestras decisiones, a aumentar nuestra autonomía y fomentar ser personas independientes, pero sobretodo, dotar de sentido la pérdida, ver si encontramos algún aspecto positivo, por ejemplo, que la persona que se ha sufrido una enfermedad terminal no ha sufrido más.
  • Encontrar un espacio para la persona fallecida, establecer un vínculo para poder recordarla cuando nosotros queramos y saber que sigue estando presente en nosotros, pero tenemos que seguir con nuestra vida.
  • Anticipar fechas que sean importantes para nosotros, y es que si sabemos de antemano qué emociones o sentimientos pueden aparecer, podemos gestionarlo de una manera mejor que si nos encontramos con estos de una manera inesperada.
  • Despedirnos de la persona fallecida, podemos decir o escribir todos los asuntos que han quedado pendientes o poder decirle adiós si no hemos tenido la oportunidad, de esta manera facilitaremos el proceso de duelo.
En conclusión podemos decir que es un proceso en el que cada persona recorre su camino a su ritmo, no es un camino nada fácil, pero tenemos que recorrerlo. No es un camino corto, pero tenemos que recorrerlo. Es un camino que comenzamos acompañados y ahora no lo estamos, pero tenemos que recorrerlo.

Cuestiones para reflexionar
  • ¿Cómo vivo mi duelo?
  • ¿Cómo lo estoy gestionando o cómo lo he gestionado?
  • ¿Qué sentimientos o emociones han aparecido?
  • ¿Por qué han aparecido?
  • ¿Cómo es el dolor?
  • ¿Qué me quiere decir?
  • ¿Me he despedido?

lunes, 22 de agosto de 2016

15 frases resilientes

1. Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita (Martin Luther King).
2. En tres palabras puedo resumir todo lo que he aprendido acerca de la vida: Continúa hacia adelante (Robert Frost).
3. Cuando todo parezca ir contra ti, recuerda que el avión despega contra el viento, no a favor de él (Henry Ford).
4. La mayor gloria no está en no caer nunca, sino que en levantarnos cada vez que caemos (Confucio).
5. La resiliencia se entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas (Edith Grotberg).
6. "El éxito de la vida no está en vencer siempre, sino en no darse por vencido nunca (Autor desconocido). 
7. El fracaso no es caer, sino que negarse a levantarse (Proverbio chino).
8. En medio de la dificultad reside la oportunidad (Albert Einstein). 
9. Nunca, nunca, nunca te rindas (Winston Churchill).
10. Soy más que mis cicatrices (Andrew Davidson).
11. No dejes que lo que no puedes hacer interfiera con lo que puedes hacer (John Wooden).
12. La vida no se hace más fácil o más indulgente, nosotros nos hacemos más fuertes y resilientes (Steve Maraboli).
13. Lo que no me mata, me hace más fuerte (Friedrich Nietzsche).
14. No sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es la única opción que te queda (Bob Marley).
15. Aprende a ser feliz con lo que tienes mientras persigues todo lo que quieres (Jim Rohn).

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • Si tuvieras que elegir tres de estas frases que definieran mejor, a tu juicio, lo que es la resiliencia ¿cuáles escogerías?.
  • ¿Conoces personas con un alto grado de resiliencia?, ¿qué observas en ellas?. ¿Qué nos enseñan con su ejemplo?.
  • ¿Qué crees que necesitas tú para ser una persona más resiliente?.
  • ¿Qué harás hoy en concreto para adquirir mayor resiliencia o para demostrar que este valor está afianzado ya en ti?.

jueves, 3 de marzo de 2016

Conceptos de la resiliencia



CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué conceptos o ideas claras has obtenido tras ver y escuchar este vídeo?. ¿Qué conclusiones has obtenido de ello?.
  • ¿Cuáles son los elementos que pueden dificultar o impedir vivir con resiliencia?. ¿Cuáles, por otra parte, puede ayudar a desarrollarla?.
  • ¿Cómo podemos hacer con nosotros mismos y también con nuestros hijos para crecer y ayudar a crecer en resiliencia?.
  • ¿Cuál va a ser tu compromiso de hoy para tener control a todos los niveles de ti mismo/a, aceptar los cambios e incluso provocarlos y llevar a cabo tus compromisos de manera decidida y fiel?.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Educar en la resiliencia

La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para afrontar a las dificultades, los problemas y las adversidades de la vida, superarlas y transformarlas. Un niño que haya vivido en su temprana infancia alguna experiencia traumática y de gran dolor, puede recuperarse y sobreponerse a ello a través de la resiliencia. Es más, será capaz incluso de salir fortalecido. Se podría decir que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia.
Es importante, en la educación que se da a los hijos, que les enseñemos a que desarrollen la resiliencia, a través de conductas, del control de pensamientos y de actitudes que ellos pueden aprender con el ejemplo y orientación.
Cómo podemos desarrollar la resiliencia en 10 pasos:
1- HACER Y TENER AMIGOS: 
Enseñe y anima a tus hijos a hacer y tener amigos. Paralelamente, desarrolle una red familiar fuerte para que los niños se sientan amparados y aceptados. En las reuniones con otras familias donde también habrá otros niños -similar a como ocurre en la escuela-, hay que estar atentos al hecho de que ningún niño esté aislado. Las relaciones personales fortalecen la resiliencia de los niños y les brinda apoyo social.
2- ENSEÑAR A LOS NIÑOS A AYUDAR A LOS DEMÁS: 
Ayude a tu hijo haciendo que él ayude a los demás. Ayudar a otros puede permitirle superar la sensación de que no pueden hacer nada. A través de trabajos voluntarios apropiados a su edad, así como de pequeñas tareas que les des, los niños podrán sentirse valorados. En las relaciones familiares, se podría ejercitar pequeñas iniciativas con la creación de maneras de ayudar a los demás.
3- MANTENER UNA RUTINA DIARIA: 
Ayude a tu hijo a establecer una rutina diaria y a seguirla. El respeto a la rutina es un sentimiento reconfortante para los niños, especialmente a los más pequeños. Ellos necesitan saber que están cumpliendo y haciendo bien sus tareas.
4- COMBATIR LA INQUIETUD Y LA PREOCUPACIÓN: 
Tan importante como seguir una rutina es no obsesionarse con ella. Enseña a tu hijo a concentrarse en sus propósitos pero también a descansar y hacer cosas diferentes. Es necesario que los niños estudien pero que también jueguen y se diviertan.
5- ENSEÑAR A LOS NIÑOS A CUIDARSE: 
Es importante que todos cuidemos de nuestra salud, de nuestra apariencia, de nuestro descanso… Eso debe ser inculcado en los niños, desde pequeños. Con el ejemplo, podemos enseñar a los niños a cuidarse, a que se quieran, haciendo deporte, jugando, comiendo y durmiendo bien, etc.
6- ANIMAR A LOS NIÑOS A FIJARSE METAS: 
Fechas importantes como el inicio del año o un cumpleaños, son ideales para enseñar a los niños a establecer algunas metas en su vida. Objetivos que ellos pueden alcanzarlos. Así ellos experimentarán el valor do logro, del alcanzado, y disfrutarán de los elogios. Aprenderán que tener desafíos les hacen sentirse ‘grandes’.
7- ALIMENTAR UNA AUTOESTIMA POSITIVA: 
Ayude a tu hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego ayúdelo a entender que esos desafíos pasados lo ayudan a desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Ayúdale a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñale a tomar la vida con humor y la capacidad de reírse de sí mismo. En el hogar, ayude a los niños a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la familia como un todo.
8- ENSEÑAR A LOS NIÑOS A VER LO POSITIVO INCLUSO EN LAS EXPERIENCIAS NEGATIVAS: 
Fomentar una actitud positiva frente a las adversidades ayudará a los niños a enfrentarse a las dificultades con optimismo y positivismo. Que después de una tempestad siempre viene la calma y que no hay que desesperarse. En momentos de tranquilidad, los niños pueden escuchar cuentos y desarrollar actividades que muestren que la vida sigue después de las adversidades.
9- ESTIMULAR EL AUTOCONOCIMIENTO EN LOS NIÑOS: 
Hay que enseñar a los niños que con todo se aprende y se crece. Ayude a que tu hijo vea cómo a lo que se está enfrentando puede enseñarle a entender de qué está hecho. En relación con la escuela, considere conversaciones sobre lo que ha aprendido después de enfrentarse una situación difícil.
10- ACEPTAR QUE EL CAMBIO ES PARTE DE LA VIDA: 
Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. Ayude a su hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en inalcanzables. En la escuela, como en casa, también se puede comprobar cómo los cambios han tenido un impacto sobre sus vidas.
(Fuente consultada: - Asociación Americana de Psicología)

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • De todas estas maneras de ayudar a a los hijos a generar resiliencia en ellos mismos ¿cuáles te parecen más esenciales y por qué?.
  • Además de los beneficios que los titulares que estos 10 pasos muestran ¿qué otros crees tú que aportará llevarlos a la práctica?.
  • ¿Qué actitudes crees más necesarias para desarrollar la resiliencia en ti mismo/a y también en tus hijos?, ¿cómo puedes lograrlo?.
  • ¿Qué puedes hacer hoy en concreto para hacerla crecer en ti y en tus hijos?.

viernes, 30 de enero de 2015

Zanahorias, huevos y café

Un hijo se quejaba con su madre acerca de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencido. Estaba cansado de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema aparecía otro.
Su madre le llevó a la cocina; allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. En una colocó zanahorias; en otra, huevos; en la tercera, puso granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.
El hijo esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su madre. A los 20 minutos la madre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los puso sobre un plato. Finalmente, coló el café y lo sirvió en una taza.
Mirando a su hijo le dijo:
- "¿Qué ves?".
- "Zanahorias, huevos y café", fue la respuesta del hijo. Le hizo acercarse más y le pidió que tocara las zanahorias, él lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara uno de los huevos y lo rompiera; al quitarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro. Finalmente le pidió que probara el café; él sonrió mientras disfrutaba de su aroma.
Humildemente, el hijo preguntó:
- "¿Qué significa esto madre?".
- "Es química; le explicó: los tres elementos se han enfrentado a la misma adversidad: agua hirviendo, pero han reccionado de forma diferente en función de sus características.
La zanahoria llegó al agua fuerte y dura; pero, después de pasar por el agua hirviendo, se ha puesto débil, fácil de deshacer.
El huevo ha llegado al agua frágil, su cáscara protegía un líquido interior; pero, después de estar en el agua hirviendo, su interior se ha endurecido.
Los granos de café, sin embargo, son únicos: después de estar en el agua hirviendo, ha sido capaces de cambiar el agua y sus propiedades.
¿Cuál eres tú, hijo?. Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?", preguntó a su hijo.
- "¿Eres una zanahoria, que parece fuerte, pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?.
¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, un espíritu fluido, pero tras una muerte, una separación o un despido te has vuelto duro y rígido?. Por fuera pareces el mismo, pero eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecidos.
O ¿eres como el grano de café?. El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor".
Si eres como el grano de café: cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer, y haces que las cosas a tu alrededor mejoren; que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de las personas que te rodean. Esparces con tu fuerza y positivismo "el dulce aroma del café".

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • Y tú, ¿cuál de los tres eres?. Piénsalo el tiempo que creas necesario y luego respóndete a ti mismo o comparte tus conclusiones.
  • ¿Cuándo sueles comportarte como la zanahoria, o como el huevo, o como el grano de café?. ¿Cómo te sientes y cómo observas que se sienten los demás cuando eres como uno u otro elemento?.
  • Parece ideal ser como el grano de café. ¿Qué necesitamos para obtener los frutos que este elemento produce?.
  • ¿Qué vas a hacer hoy para parecerte más al grano de café que al resto, un poco más al menos?.

lunes, 28 de julio de 2014

12 consejos para vivir con resiliencia

La doctora Rafaela Santos propone 12 consejos sencillos para que la sobrecarga laboral y la presente en otros ámbitos de la vida no anulen las posibilidades de vivir con plenitud el día a día:
  1. Reflexiona sobre qué es lo que de verdad te importa y vuelve a orientarte a tus objetivos vitales.
  2. Desconecta al llegar a casa para conectar con  tu familia o amigos.
  3. Proponte pistas de frenado auténticas cada fin de semana para regular el estrés y mantener las amistades.
  4. No admitas en tu vida las quejas. Son improductivas y pierde calidad tu personalidad.
  5. Enfócate en el área de influencia en vez de en el área de preocupación para eliminar cuanto antes los conflictos.
  6. Aprende a sonreír y manejar la comunicación asertiva y no violenta ante los conflictos.
  7. No te dejes invadir por la inmediatez. Vivir pendiente de los mensajes va en detrimento de la calidad de vida personal y laboral.
  8. Crea un espacio de paz donde poder pensar y recuperar tus coordenadas vitales ante la prisa y el estrés.
  9. Evita las discusiones mediante inteligencia emocional: inteligencia para saber a dónde voy y empatía para entender al otro.
  10. Mantén la forma física: alimentación sana, sueño adecuado y hacer ejercicio con regularidad.
  11. Practica la 'ecología informativa': no difundas malas noticias gratuitamente.
  12. Dedica tiempo a tus amigos de siempre y cultiva tus aficiones.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • Elije los 3 consejos de entre estos 12 que más y mejor estés viviendo ya; también otros 3 que no los estés viviendo en absoluto o bien muy poco; comenta con quienes tienes a tu lado los frutos de vivir la resiliencia siguiendo estos consejos.
  • ¿Qué conclusiones obtienes tras este diálogo interno y también con el que has establecido con quienes están contigo?.
  • ¿Qué frutos positivos se obtienen viviendo la resiliencia conforme la doctora Rafaela Santos propone?.
  • ¿Qué vas a hacer hoy para hacer crecer la resiliencia en ti, te haga bien a ti y también a tu alrededor?.

jueves, 3 de abril de 2014

La arboleda

"Tiempo atrás, yo era vecino de un médico, cuyo hobby era plantar árboles en el enorme patio de su casa. A veces observaba, desde mi ventana, su esfuerzo por plantar árboles y más árboles, todos los días.
Lo que más llamaba mi atención, entretanto, era el hecho de que él jamás regaba los brotes que plantaba. Pasé a notar, después de algún tiempo, que sus árboles estaban demorándose mucho en crecer.
Cierto día, decidí entonces aproximarme al médico y preguntarle si él no estaba intranquilo de que las plantas no creciesen, pues percibía que él nunca las regaba. Fue cuando, con un aire orgulloso, él me describió su fantástica teoría. Me dijo que, si regase sus plantas, las raíces se acomodarían en la superficie y se quedarían siempre esperando el agua fácil de arriba. Como él no las regaba, los árboles tardarían más en crecer, pero sus raíces tenderían a migrar hacia lo más profundo, en busca del agua y de los nutrientes que se encuentran en las capas más inferiores del suelo. Así, según él, los árboles tendrían raíces profundas y serían más resistentes a las intemperies.
Esa fue la única conversación que tuvimos con mi vecino. Tiempo después fui a vivir a otro país, y nunca más volví a verlo.
Varios años después, al retornar del extranjero, fui a dar una mirada a mi antigua residencia. Al aproximarme, noté un bosque que no había antes. ¡¡Mi antiguo vecino había realizado su sueño!!.
Lo curioso es que aquel era un día de un viento muy fuerte y helado, en que los árboles de la calle estaban arqueados, como si no estuviesen resistiendo al rigor del invierno. Entretanto, al aproximarme al patio del médico, noté cómo estaban sólidos sus árboles: prácticamente no se movían, resistiendo estoicamente aquel fuerte viento. ¡Qué efecto curioso!, pensé...
Las adversidades por las cuales aquellos árboles habían pasado, llevando palmaditas y habiendo sido privados de agua, parecía que los había beneficiado de un modo que el confort y el tratamiento más fácil jamás lo habrían conseguido".
Todas las noches, antes de ir a acostarme, doy siempre una mirada a mis hijos. Observo atentamente sus camas y veo cómo ellos han crecido. Frecuentemente oro por ellos. En la mayoría de las veces, pido para que sus vidas sean fáciles, para que no sufran las dificultades y agresiones de este mundo... He pensado, entretanto, que es hora de cambiar mis ruegos.
Ese cambio tiene que ver con el hecho de que es inevitable que los vientos helados y fuertes nos alcancen. Sé que ellos encontrarán innumerables dificultades y que, por tanto, mis deseos de que las dificultades no ocurran, han sido muy ingenuos. Siempre habrá una tempestad en algún momento de nuestras vidas, porque, queramos o no, la vida no es fácil.
Al contrario de lo que siempre he hecho, pasaré a orar para que mis hijos crezcan con raíces profundas, de tal forma que puedan retirar energía de las mejores fuentes, de las más divinas, que se encuentran siempre en los lugares más difíciles.
Pedimos siempre tener facilidades, pero en verdad lo que necesitamos hacer es pedir para desarrollar raíces fuertes y profundas, de tal modo que cuando las tempestades lleguen y los vientos helados soplen, resistamos bravamente, en vez de que seamos subyugados y barridos lejos.


CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:

  • ¿Qué nos enseña este relato?. ¿Qué conclusiones obtiene quien reflexiona sobre esa historia del médico que cultivaba árboles en su jardín?.
  • ¿Son aplicables esas enseñanzas a nuestra vida?, ¿en qué concretamente?.
  • ¿Cómo hacer contigo mismo para afianzarte bien, fortalecerte y que no pueda contigo cualquier tipo de dificultad?. ¿Cómo hacer para saber darle la vuelta a todo eso que tan sólo parece ser mala cosa?.
  • ¿Cuál va a ser tu compromiso en el día de hoy para crecer en resiliencia, saber ver en cada dificultad una ocasión de crecer un poco más?.

lunes, 10 de marzo de 2014

¿Víctimista yo?

Podemos entrenarnos para convertirnos en alguien resiliente, ¿o se tiene que aceptar el victimismo y el derrotismo como modo de vida?. Es importante tener presente:
1º)- Aceptar la parte injusta de la vida. Todos vivimos alguna vez una situación que no nos merecemos. ¿Qué hacer?:
  1. La decisión inteligente es centrar la atención en cómo puede actuar para sumar.
  2. Abandone el victimismo, le hace débil y le deja fuera de juego porque refunfuñar, quejarse sin sentido, dedicarse a hurgar en la herida no le devolverá la justicia.
2º)- Valorar sus recursos y capacidades:
  1. Se percibirá como alguien valioso si le da valor a lo que funciona, si en su memoria están más presentes los éxitos que los fracasos.
  2. Tener un autoconcepto positivo da confianza y autoestima. Es importante fomentar esto en los niños y en los adultos, en todo aquél que lo necesite, para que adquieran la capacidad de ser resilientes.
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué conclusiones obtienes de este texto?. ¿Has sido victimista o derrotista alguna vez?, ¿qué frutos obtuviste?. ¿Es, por lo tanto, razonable que te plantees la vida de otra manera?.
  • ¿Para qué crees que solemos a veces adoptar la actitud derrotista o victimista?, ¿qué pretendemos con ello?. ¿Qué podemos conseguir adoptando la actitud contraria: ser resilientes?.
  • El texto nos propone  valorar nuestros "recursos y capacidades"; ¿para qué?. En tu situación actual, ¿qué cualidades y recursos personales necesitarías desarrollar más?.
  • ¿Qué estás dispuesta a hacer hoy para llevar a la práctica esta resiliencia que el escrito nos propone?.

miércoles, 26 de febrero de 2014

No te quejes de tu vida

Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tu vida es el resultado de tus propias decisiones.
No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible como para claudicar.
Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote.
El verdadero triunfo del hombre surge de las cenizas de su error.
Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que tú siempre has de ganar.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, así como tu futuro será la consecuencia de tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, en lo que creas que te conviene hacer a pesar de los problemas que haya.
Tú eres parte de la fuerza de tu vida.
Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.
Ahora despiertate, lucha, camina, decidete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte... “porque la suerte es el pretexto de los fracasados”.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Con cuál o cuáles de estas expresiones te sientes más identificada?. ¿De qué sirve quejarse de una mala situación, de un error, de un gran dolor, de un mal resultado,...?, ¿para qué crees tú  adoptamos esa actitud derrotista a veces?.
  • ¿Qué alternativas nos da el texto frente al derrotismo y a la constante queja de todo y de todos?. ¿Qué frutos supones que se producirán con una actitud más positiva, más resiliente?.
  • ¿Cómo hacer para que lo negativo no se adueñe de nuestros pensamientos, palabras y acciones?.
  • Y... ¿cómo hacer para que la mirada positiva sea la que nos guíe, a pesar de todo, y así hagamos crecer nuestra resiliencia?. Proponte algo concreto para el día de hoy y revisa a su final qué tal te fue.

martes, 21 de enero de 2014

¿Qué es la "resiliencia"?

La RESILENCIA es capacidad de soportar los golpes y los avatares de la vida y saber sobreponerse:
- La persona resiliente sufre, siente y padece pero no se recrea en el dolor, sino que lo interpreta como parte del proceso.
- El dolor y las circunstancias difíciles forman parte de la vida, son parte del juego.
Imagine la existencia como un juego, parte de las reglas las escribe usted, pero otras partes vienen determinadas: la definición que haga de cada dificultad determina la forma como enfrentarse, o huir.
Si ve la vida como ese lugar en el que tiene que aprender a vencer obstáculos, un tablero con pruebas de lógica y estrategia en las que debe pensar para resolver las situaciones, seguro que será más atractivo para usted que si las define como "mala suerte", desgracias en que no se puede intervenir. Esta visión le hace "ser víctima" y no protagonista: imagínese que la vida es un juego en el que tiene que "ganar"; entendido este concepto como la capacidad de ir solventando obstáculos, aprendiendo de los errores y de sus victorias, y "siendo feliz y disfrutando de los detalles".
También significa "no dejar que el pasado le condicione", de forma que siempre tiene oportunidad ... se deben tener los ojos bien abiertos para poder verlas.
Su atención es como un faro que alumbra en la oscuridad. Deje de enfocar a lo que no funciona, esto no le va a ayudar a avanzar.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Alguna vez te has preguntado si tienes resiliencia?. ¿Eres capaz de superar el pasado, sobreponerte y mirar al futuro sin excesivas dificultades?.
  • Si la tienes, aunque no sea en alta concentración ¿crees que vale la pena ejercitarla?, ¿en qué situaciones concretas de tu vida necesitarías ponerla a trabajar?.
  • ¿Cómo lograr hacerla crecer en ti?, ¿qué ayudas necesitarías para que ese crecimiento pueda ser más efectivo?.
  • ¿A qué te comprometes hoy para dar algún paso decidido en esa dirección?.