Mostrando entradas con la etiqueta Sinceridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sinceridad. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de junio de 2016

Hallazgo inesperado

Cavando para montar un cerco que separara mi terreno del de mis vecinos, encontré, enterrado en el jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.
A mí no me interesó por la riqueza, sino por lo extraño del hallazgo.
Nunca he sido ambicioso, y no me importan demasiado los bienes materiales…
Después de desenterrar el cofre, saqué las monedas y las lustre. ¡Estaban  tan sucias y herrumbrosas las pobres!.
Mientras las apilaba en mi mesa ordenadamente, las fui contando…
Constituían una verdadera fortuna.
Sólo por pasar el tiempo, empecé a imaginar todas las cosas que se podían comprar con ellas…
Pensaba en lo contento que se pondría un codicioso que topara con semejante tesoro.
Por suerte…
Por suerte no era mi caso…
Hoy ha venido un señor a reclamar las monedas.
Era mi vecino.
Pretendía sostener, el muy miserable, que las monedas las había enterrado su abuelo y que, por lo tanto, le pertenecían.
Me fastidió tanto… ¡que lo maté!.
Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas se las habría dado, porque si hay algo que a mí no me importa, son las cosas que se compran con dinero…
Pero, eso sí, no soporto a las personas codiciosas…
Jorge Bucay  “La codicia”
¿Cuántas veces nos mentimos a nosotros mismos?. A veces nos llegamos a creer nuestras propias mentiras, demasiadas veces somos hipócritas y no nos damos cuenta que realmente no nos lleva a ningún lado.
Párate a pensar en las mentiras que te sueles decir y piensa qué funciones tiene, todo tiene un por qué.
Quizá es lo que te gustaría ser o es que te da miedo el rechazo social. Cada uno tiene sus propias razones y sus propias mentiras.
¿Es beneficioso para ti intentar camuflar algo de tu personalidad? Queremos que recapacitéis sobre este tema ya que liberarnos de esta especie de esclavitud puede ser fundamental para la conseguir la  seguridad en ti mismo.
No gastes energía en reprimirte sino en aceptarte cómo eres, todos tenemos fallos, no pasa nada.
(Aportación de  http://www.mirinconcitogabinetedepsicologia.com/).

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Cuántas veces nos mentimos a nosotros mismos?. ¿Qué mentiras te sueles decir?, ¿qué función tienen?, ¿qué beneficios sacas de ellas?.
  • ¿Te crees tus propias mentiras?. ¿Te perjudica en las relaciones laborales o te benefician a corto plazo?. ¿Te perjudica en las relaciones laborales o te benefician a largo plazo?.
  • ¿Criticas a la gente que es igual que tú?. ¿Cómo te hace sentir cuando la gente te miente?. ¿Qué piensas de ellos?.
  • ¿Cuál puede ser tu compromiso de hoy para crecer en honestidad contigo mismo/a y con los demás?.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Cristal roto

Cuando no había televisión ni existían los videojuegos ni móviles ni tanta martingala idiotizante los chiquillos solíamos dedicar las horas libres sin colegio en echar una mano en las tareas de la casa, hacer algunos deberes y, sobre todo, en salir a la calle con los amigos... ¡a jugar!, correr, trepar a los árboles, divertirnos con el juego de "pote", escondite, cortahilos, fútbol -cuando había una buena era o una calle más o menos ancha-,...
Solíamos también irnos a la montaña buscando recovecos o quién sabe si alguna vez descubríamos alguna cueva con algún "tesoro escondido" y si no... al río, a perseguir a las culebras de agua para impedir que se comieran a las ranas y los peces que nadaban incautos por aquellas limpias aguas (antes ese río era así).
Otras veces nuestros juegos iban más allá de las travesuras: teníamos pasión por descubrir qué había en las fábricas cerradas o en las "pallissas" abandonadas y cuando no... organizábamos partidos de "béisbol" y como no teníamos pelota ni bates... utilizábamos las tablas de los palets que solíamos hallar rotos por fuera de las fábricas de azulejos; unas piedras hacían las veces de pelota cuando tampoco nadie hubiera traído ninguna bola hecha a base de coser trapos formando esa pelota.
Uno de esos días, en un amplio espacio todavía no edificado, organizamos uno de estos partidos. A uno de mi equipo le tocaba lanzar la bola (piedra del tamaño de una nuez) y la lanzó al bateador quien con todas sus fuerzas la lanzó con poca puntería, lejos... pero a dar justamente contra el cristal de una puerta de una casa habitada... con los consiguientes efectos catastróficos: cristal roto y peligro de una fuerte reprimenda si no más.
Nos fuimos todos a escondernos rápidamente... excepto nuestro amigo bateador que.. se quedó paralizado mirando aquella puerta y luego... botó el "bate" al suelo y se fue tranquilamente andando hasta la puerta a la que mandó el pedrusco.
No lo podíamos creer: "este niño está loco" pensábamos todos.
Al instante salió de aquella casa una señora enfurecida de tal manera que parecía una fiera, gritando como una loca, insultándonos (no reproduzco aquí los calificativos que nos dedicó),... y nuestro amigo viéndola salir..., manteniendo la calma, le dijo:
- "Fui yo señora, le pido perdón. Estábamos jugando a béisbol y sin querer se me fue la piedra a su puerta y rompí el cristal. No tengo dinero pero si quiere puedo hacer alguna cosa que usted me diga para ayudar en algo".
La señora se quedó petrificada, lo miraba y parecía no creerse que este chiquillo hubiera tenido el valor de reconocer lo sucedido. Al instante reaccionó y contestó:
- "Cualquier niño se hubiera ido corriendo y yo me hubiera quedado con el cristal roto y más nada, pero tú no lo has hecho. No voy a echarte ninguna bronca porque ya veo que sabes lo que has hecho y sabes que está mal. ¿Has merendado?".
Nuestro amigo pensó durante unos segundos y repuso:
- "No, casi nunca meriendo".
- "Pues hoy vas a merendar, entra y siéntate en el comedor".
La señora acompañó a nuestro amigo al comedor, le sirvió un bocadillo y un vaso de leche. Mientras él merendaba la señora recogió los cristales rotos y luego se sentó a charlar un rato con él; le explicó a nuestro amigo que hizo eso para premiar su honradez y sinceridad.
Nosotros, cuando él nos contó esos últimos detalles, nos quedamos como diciendo: "Mira que fuimos cobardicas y tontos, teníamos que haber hecho como él".
(Uno de mis recuerdos de hace 48 años). Santi Catalán

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Hubieras hecho como aquel chiquillo que tras romper el cristal en lugar de huir fue a pedir perdón exponiéndose a cualquier cosa?. ¿Qué hubieras hecho tú y por qué, para qué?.
  • ¿Qué piensas de la respuesta de la señora?, ¿era lógico su enfado con lo sucedido?, ¿por qué crees que cambió tan radicalmente su reacción?.
  • El resto de chiquillos envidiamos a nuestro amigo no tanto por su sinceridad sino por el premio que recibió a su sinceridad. Ahora que ya somos adultos ¿qué frutos observamos que trae consigo la honradez y sinceridad que aquel chiquillo demostró, tanto en uno mismo como en los demás?.
  • ¿A qué te vas a comprometer hoy para avanzar en sinceridad y honradez contigo mismo/a y con los demás?.

viernes, 5 de junio de 2015

La verdad

Algunas veces es prudente callarla, por caridad, con el necio.
Pero si crees que debes hablar, di siempre la verdad; porque aún aquéllos que en primera instancia te condenen, más tarde acabarán respetándote, acabarán humillándose, no ante ti sino ante el peso de su propia farsa.
Sé fiel contigo mismo y no temas por los resultados.
No quieras alcanzar la cima descuidando la firmeza de cada paso.
Que la suave cadencia de tu andar tenga la solidez imperecedera de lo cierto; porque entonces ni el huracán ni el rayo podrán borrarlos.
Mientras que si edificas sobre lo falso, pronto verás desmoronarse tu obra.
Que no ahoguen tu sentir el miedo y la comodidad, que no sea la indiferencia el escudo de tu idiotez,  porque sin heroísmo, ¿qué vale la vida?.
Sabes que por muy largo y erudito que resulte tu discurso, si carece de sinceridad caerá en el vacío.
Todo será como si no hubieses dicho nada.
El tiempo sepulta implacablemente y sólo ha de permanecer brillante entre las sombras, aquello que en esencia tiene algo de eterno.
Pon siempre la verdad por encima de ti, porque tú tienes errores pero ella es perfecta.
Y sobre todo ten la valentía de gritarla, aún siendo tú el perjudicado; ya verás como siempre sales ganando.
E. J. Malinowsky

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué piensas de lo que E.J. Malinowsky nos dice con este alegato?. ¿Qué conclusiones obtienes?.
  • ¿Qué diferencias has hallado en tu vida, en tus sentimientos, en tu interior,... entre decir la verdad y entre no decirla?.
  • ¿Qué hacer, cómo hacer, qué necesitamos,... para poder decir siempre la verdad?.
  • ¿Cuál va a ser tu compromiso de hoy para crecer en sinceridad contigo mismo y con los demás?.

martes, 3 de febrero de 2015

11 frases sinceras

"Un Amigo no te juzga, sólo comprende tus procesos y te estimula con sinceridad la aceptación de tu error".

"Mejor que con palabras la sinceridad se muestra con acciones".

"La sinceridad a veces cobra algunas lágrimas, pero la falta de ésta destroza los corazones".

"Si no puedes ser lo que eres, sé con sinceridad lo que puedas".

"Un poco de sinceridad es algo peligroso; demasiada sinceridad, es absolutamente fatal".

"La sinceridad es el engaño eventual de todos los grandes hombres".

"Los animales desconocen la envidia, los hombres la sinceridad".

"En los tratos entre los hombres la verdad, la sinceridad e integridad son de mayor importancia para la felicidad en la vida".

"Si no se aprende, la sinceridad se trueca en grosería; la valentía, en desobediencia; la constancia, en caprichoso empecinamiento; la humanidad, en estupidez; la sabiduría, en confusión; la veracidad, en ruina".

"El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa".

"La sinceridad no obliga a decirlo todo, sino a lo que se diga sea lo que se piense".

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • Si tuvieras que quedarte con una sola frase de éstas ¿cuál elegirías y por qué?.
  • Hay un dicho que proclama: "Di las verdades y perderás las amistades". ¿Qué opinas de este refrán?, ¿qué experiencias pueden haber provocado que este dicho esté hoy muy extendido?.
  • ¿Qué cualidades hacen posible la sinceridad y que ésta se exprese sin hacer daño?.
  • ¿A qué te vas a comprometer hoy para crecer en honestidad contigo mismo y con los demás?.

viernes, 1 de agosto de 2014

Seamos honestos

La sinceridad no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza.
Para ser sinceros debemos procurar decir siempre la verdad, esto parece muy sencillo, pero muchas veces cuesta más de lo que se cree. Se utilizan las ''mentiras piadosas'' para ocultar cualquier cosa que para nosotros es una tontería, pero que en realidad a la persona que mientes haces daño, y esta pequeña mentira que en un principio nos es nada se va haciendo más y más grande hasta que la verdad se acaba sabiendo y sorprendiendo a quien mientes.
La sinceridad no sólo se ve en las palabras, sino que también se demuestra por medio de nuestras actitudes.
Cuando se aparenta lo que no somos (en la edad, trabajo, amistad.) se tiende a aparentar lo que no se es (más joven, inteligente, educados.) Si se descubre la gran mentira que nos han hecho creer se nos viene a la memoria el refrán: ''Dime de qué presumes. y te diré de qué careces'' y entonces se produce una gran desilusión ya que se pierden las esperanzas de lo que la persona no es en realidad.
También indicar que ''decir'' siempre la verdad con palabras es una parte de la sinceridad, pero también hay que ''actuar'' acorde con la verdad.
Para ser sincero se necesita tener mucho ''tacto'' y esto significa que cuando debemos decirle a una persona la verdad de lo que pensamos y esta verdad la incomoda debemos utilizar las palabras, las expresiones correctas ya que el primer propósito es ''ayudar'' a esa persona, y esto es necesario para que la persona escuche y vea que lo que se le dice va con buenas intenciones y sin ánimo de ofenderla.
La sinceridad también requiere valor ya que a la hora de decir la verdad a un amigo o a una amiga por ejemplo, el no decir la verdad no se puede justificar con no decirlo con el perder una buena amistad o por el concepto que se tiene de la persona.
La persona sincera siempre dice la verdad, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Ya que vernos sorprendidos mientras mentimos es más vergonzoso aún.
Al ser sinceros aseguramos nuestras amistades, somos más honestos con los demás y a la vez con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la autenticidad que hay en nuestra forma de comportarnos y nuestras palabras.
A medida que nos vamos haciendo más mayores, la sinceridad debe ir en aumento y debe convertirse en un elemento básico para vivir nuestra vida con auténtica plenitud y sinceridad.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • Según el texto, ¿qué actitudes tiene una persona que trata de ser sincera?, ¿para qué nos sirve la sinceridad?.
  • ¿Qué precauciones hemos de tomar para ser siempre sinceros, para poder decir siempre la verdad?. ¿Qué valores ves muy relacionados con la sinceridad y que ayudan a que ésta sea más provechosa para uno mismo y para los demás?.
  • ¿Te gusta que los demás sean sinceros contigo?; ¿en qué circunstancias necesitas más de esa sinceridad y por qué, para qué?.
  • ¿A qué te comprometes hoy de manera que ello te ayude a ser una persona más sincera contigo misma y también para con los demás?.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Educar la sinceridad en los niños



CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué destacarías de este vídeo?, ¿qué ideas te llaman más la atención?.
  • Nos habla de la realidad en los niños  y cómo educar la sinceridad en los niños pero... ¿nos ocurre a nosotros, los adultos, también como a los niños cuando de alguna manera "mentimos" conscientemente?, ¿por qué nos sucede esto?, ¿para qué mentimos?.
  • Otra de las ideas es el "ejemplo" que les demos a los hijos. ¿Somos ejemplo de sinceridad u honestidad para con nuestros hijos?.
  • ¿Cómo podríamos ser más fiables?. ¿A qué te comprometes tú misma para crecer en sinceridad contigo misma y con tus hijos enseñándoles así a serlo también ellos con los demás?.

miércoles, 17 de julio de 2013

La flor de la honestidad

Cuenta una leyenda que por el año 250 A.C., vivía en China, un príncipe que estaba a punto de ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, antes de ser coronado, debía casarse.
Sabiendo esto, decidió hacer un concurso entre las muchachas de la corte para ver quién podía ser digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y les lanzaría un desafío.
Una anciana que servía en el palacio, escuchó los comentarios sobre los preparativos y sintió tristeza porque sabía que su joven hija tenía un profundo amor por el príncipe. Cuando llegó a casa, le contó a su hija los planes del príncipe y ella sin dudarlo le dijo que también quería participar en la prueba.
La anciana no podía creerlo y le dijo:
- Hija mía, ¿qué vas a hacer allá?. Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.
La hija respondió:
- No, te preocupes querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe y con esto ya me conformo.
Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las jóvenes más bellas del lugar, vestidas con sus mejores ropas y con las más brillantes joyas.
Entonces, el príncipe anunció el desafío:
- Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquélla que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será la escogida, se convertirá en mi esposa y futura emperatriz de China.
La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: flores, costumbres, amistades, relaciones, etc.
El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en el arte de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y la semilla seguía como el primer día. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada ocurrió. Día tras día veía más lejos su sueño, sin embargo, su amor era cada día más profundo. Finalmente pasaron los seis meses y nada brotó de aquella semilla.
De todas maneras, la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordada, sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos. El día llegó, sus manos estaban vacías, mientras todas las otras pretendientes tenían una hermosa flor en sus manos. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado.
La bella joven de las manos vacías sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.
Entonces, con calma el príncipe lo explicó:
- Esta muchacha, es la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en mi esposa y emperatriz, porque todas las semillas que os entregué eran estériles.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué enseñanzas nos comunica esta leyenda?. ¿Qué nos comunica la actitud de la madre, de su hija, del príncipe y de las otras jóvenes que acudieron a la cita?.
  • ¿Qué hubieras hecho tú?: ¿hubieras hecho como las jóvenes que trataron de impresionar como fuera al príncipe?, ¿o bien como la joven protagonista que se atrevió a mostrar lo que realmente había pasado?, ¿por qué?.
  • ¿Puede la sinceridad perjudicarnos?, ¿nos puede ese miedo a que nos perjudique adoptando entonces imagen de lo que no somos?. ¿A qué nos lleva al final esta decisión?.
  • ¿Qué puedes llevar a la práctica hoy para crecer en honestidad, sinceridad contigo misma y con los  demás?.

domingo, 2 de junio de 2013

Verdad con amor

La verdad tiene un precio. Muchos no están dispuestos a pagar ese precio y optan por seguir los caminos de la mentira, de las medias verdades, o como quiera llamarse aquello que no es cristalino y transparente. 
La mayor parte de las veces, la verdad envuelve dolor. Tal vez sea ése el precio más alto que cobra, y como el ser humano detesta el dolor, es lógico que escoja otro camino, cuyo fin es la muerte. 
Es extraño que la senda del dolor conduzca a la vida, pero desde la entrada del pecado, la solución para el problema de la muerte estaba en el dolor. Un corderito murió en silencio en e! jardín del Edén y su sangre mojó el camino de la historia hasta llegar a la cruz del Calvario donde Jesús mismo, el verdadero Cordero de Dios, sufrió el dolor mayor al entregar su vida en favor de la raza humana. Ese acto nos libró de la muerte. ¿Por qué será que los hombres, queriendo huir del dolor que la verdad incluye, caen en la mentira que es el camino de la muerte?.
A lo largo de mi vida he visto historias tristes. Vidas destruidas, hogares deshechos, relaciones arruinadas por falta de la verdad. Los argumentos para explicar una mentira son muchos y muy variados. "No quería que sufrieras", "Decidí ahorrarte el dolor", "No tuve el valor", "Creí que nunca lo descubrirías". 
Salomón fue un hombre que, además de ser inspirado por Dios, aprendió mucho con los golpes de la vida. Por eso, habla con convicción: "Mi boca hablará verdad". Ninguna mentira tiene justificación. 
La palabra "proclamar" en hebreo se atribuía a los heraldos que anunciaban buenas nuevas cuando el ejército regresaba de la guerra, a pesar del resultado. Buenas nuevas no son apenas las noticias agradables, son a veces realidades dolorosas, pero sólo a partir de la realidad tú puedes arreglar el presente y encarar el futuro. 
Haz de tus palabras, palabras de verdad. No te escondas, no huyas, no te "laves las manos", no lo dejes para mañana. Pídele a Dios que ponga amor en tus labios. Muestra misericordia cuando expreses la verdad, pero no la escondas por causa del dolor que puede provocar. Acuérdate del consejo de Salomón y di como él: "Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios".

CUESTIONES PARA LA  REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué razones da el autor de este texto para justificar su apuesta tan decidida por la verdad y evitar toda mentira?.
  • ¿Hallas otros motivos para procurar siempre la verdad, el ser sinceros unos con otros siempre?. ¿A qué nos llevan las mentiras, aunque sean de "poca" importancia?.
  • ¿Te consideras una persona honesta, sincera?. ¿Has experimentado el dolor del cual habla este texto cuando tratamos de ir siempre con la verdad por delante?. Aún así, ¿cuáles tu decisión al respecto?.
  • ¿A qué te comprometes hoy para ser más sincera con los demás, tratando al mismo tiempo de ejercer esa honestidad con amor a las personas?.

jueves, 2 de mayo de 2013

La verdad

Algunas veces es prudente callarla, por caridad con el necio.
Pero si crees que debes hablar, di siempre la verdad; porque aún aquéllos que en primera instancia te condenen, más tarde acabarán respetándote, acabarán humillándose, no ante ti sino ante el peso de su propia farsa.
Se fiel contigo mismo y no temas por los resultados. 
No quieras alcanzar la cima descuidando la firmeza de cada paso. 
Que la suave cadencia de tu andar tenga la solidez imperecedera de lo cierto; porque entonces ni el huracán ni el rayo podrán borrarlos. 
Mientras que si edificas sobre lo falso, pronto verás desmoronarse tu obra. 
Que no ahoguen tu sentir el miedo y la comodidad, que no sea la indiferencia el escudo de tu idiotez, porque sin heroísmo, ¿qué vale la vida?.
Sabes que por muy largo y erudito que resulte tu discurso, si carece de sinceridad caerá en el vacío. 
Todo será como si no hubieses dicho nada. 
El tiempo sepulta implacablemente y sólo ha de permanecer brillante entre las sombras aquello que en esencia tiene algo de eterno.
Pon siempre la verdad por encima de ti, porque tú tienes errores pero ella es perfecta. Y, sobre todo, ten la valentía de gritarla, aún siendo tú el perjudicado; ya verás como siempre sales ganando.


CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Por qué te parece a ti que "hay que decir siempre la verdad" o al menos no mentir jamás?.
  • ¿Qué frutos obtenemos adoptando la actitud de ser honestos, sinceros con todo el mundo?.
  • ¿Es realmente cierto que "la verdad ofende"?, ¿a quiénes ofende la verdad?. Y si acaso no quieres que la verdad ofenda... ¿cómo hacer para decir y hacer conforme pensamos realmente?.
  • ¿Cuál podría ser tu compromiso de hoy para contigo misma y para con los demás en relación con la sinceridad, la honestidad?.