Mirar lo verde de mi valle,
entrelazando tus manos y las mías,
una caricia sincera
y una flor de violeta vestida.
Y le pregunté:
“¿Aún me quieres?”;
él contestó con toda certeza:
“Te quiero
más de lo que imaginas,
más de lo que debería
y más de lo que soy,
porque eres el complemento
de este corazón
que late en este montículo
entre milenios y milenios,
mis ancestros miran
ómo te miro con amor
a una mujer como tú”.
Mgabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo






