ya no duelen tus palabras
que jamás serán mías.
y no encuentra olvido.
Descuida,
ya no te extraña el pensamiento
Descuida,
ya no te extraña el pensamiento
ni te recuerda,
porque serían sólo mentiras
porque serían sólo mentiras
las que saldrían.
¿Sabes?,
me encanta la sensación
de sentir que todo es verdad.
La intuición no mentía,
no miente como tú.
Hiciste llorar a unos ojos
que querían tu felicidad.
Pero me alegro mucho por ti.
¡Qué bueno!
que hace mucho te dejé partir.
Y desde lejos,
me tocó mirar los juegos,
vi morir los sentimientos.
Yo, al igual que tú,
amo con todo mi corazón
a un hombre tan especial.
Sin juramento ni promesas,
me abraza cada vez que me haces llorar.
Él está a mi lado.
Añoro verte, mi guapo.
Abrazarte y ser feliz con tu sonrisa
y esos ojos miel, piel dorada y pelo castaño.
Mi flaquito,
no tardes tanto, que te extraño.
Te espero aquí sentada,
frente al azul del cielo,
con ese sabor a frutos rojos,
como las sábanas que nos cobijan
en esa noche de pasión,
en un manto estrellado.
Te añoro, te anhelan mis labios
y esa forma de mirarme que,
cuando cuentas los lunares,
saben a deseo.
Y mis ojos jamás llorarán
por nadie más.
Mgabriel Portilla
Nostalgias de media noche
Tulancingo Hidalgo, México
¿Sabes?,
me encanta la sensación
de sentir que todo es verdad.
La intuición no mentía,
no miente como tú.
Hiciste llorar a unos ojos
que querían tu felicidad.
Pero me alegro mucho por ti.
¡Qué bueno!
que hace mucho te dejé partir.
Y desde lejos,
me tocó mirar los juegos,
vi morir los sentimientos.
Yo, al igual que tú,
amo con todo mi corazón
a un hombre tan especial.
Sin juramento ni promesas,
me abraza cada vez que me haces llorar.
Él está a mi lado.
Añoro verte, mi guapo.
Abrazarte y ser feliz con tu sonrisa
y esos ojos miel, piel dorada y pelo castaño.
Mi flaquito,
no tardes tanto, que te extraño.
Te espero aquí sentada,
frente al azul del cielo,
con ese sabor a frutos rojos,
como las sábanas que nos cobijan
en esa noche de pasión,
en un manto estrellado.
Te añoro, te anhelan mis labios
y esa forma de mirarme que,
cuando cuentas los lunares,
saben a deseo.
Y mis ojos jamás llorarán
por nadie más.
Mgabriel Portilla
Nostalgias de media noche
Tulancingo Hidalgo, México






