para agradecer el regalo más hermoso, madre.
Ni tampoco existe nada
con qué pagar la vida que me diste,
las enseñanzas y el ejemplo
de salir adelante.
De ti aprendí
que no se puede perder en el dolor
y que las batallas se ganan
luchando y amando a los nuestros.
Tu vida no fue fácil,
pero jamás dejaste de creer
y luchar por nuestra familia;
quizás estamos hechas para llorar
y después encontrar el motivo para reír.
Bendigo tu vida
y pido a Dios muchos años más
para poder disfrutar
muchos momentos de felicidad,
buenos o malos, no importa, mamá,
si es a tu lado...
Gracias por todo
y que esta vuelta al sol
esté llena de mucha más felicidad.
Mgabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México






