desperté en tu pecho,
en nuestro lecho,
sintiendo tu abrazo,
escuchando el latido.
Vida mía,
eres mi más bonita poesía.
Me abrazaste
como si tuvieras miedo
de que me marchara,
me sacudiste los temores;
al igual que tú,
quiero sentirme tuya,
como tú mío.
Es difícil describir
lo que las noches nos hacen imaginar,
es difícil describir
lo que la pasión
nos hace sentir bajo el mar,
que con su sal nos hace guardar.
Las olas juegan con nuestro cuerpo
en ese va y ven que nos hace tocar
el firmamento del brillo de nuestros ojos,
de las ganas sacadas.
Te regocijas sigiloso entre mi piel,
en el muslo izquierdo,
te quedas a dormir,
pintas tu respirar,
se pone al ritmo de mi respirar,
eres la fruta prohibida,
eres la razón de volver a pecar.
Maria Gabriel Portilla
en ese va y ven que nos hace tocar
el firmamento del brillo de nuestros ojos,
de las ganas sacadas.
Te regocijas sigiloso entre mi piel,
en el muslo izquierdo,
te quedas a dormir,
pintas tu respirar,
se pone al ritmo de mi respirar,
eres la fruta prohibida,
eres la razón de volver a pecar.
Maria Gabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México






