Me siento como una hoja en blanco, un verso negro que refleja la melancolía que a veces me envuelve. Y luego, sólo quedo yo, mirando la luna, con esa rosa negra que simboliza el amor eterno. Soy esa persona que nadie conoce realmente, aunque algunos crean que sí. No soy perfecta, ni pretendo serlo. Pero sé que nadie me ha mirado con la misma intensidad y amor con que tú me miras.
Hoy
reflexiono sobre lo que significa el amor verdadero. Cuando el amor es real, la
mentira no tiene lugar. Es un sentimiento que trasciende el tiempo y el
espacio. Aunque pasen mil años, ese amor permanece, latente en cada poesía, en
cada sueño. Me tardé en entender que el amor auténtico es así: silencioso,
profundo y constante.
En la
soledad de mis pensamientos, encuentro consuelo en la luna y en esa rosa negra
que me recuerda a ti. Es un recordatorio de que el amor verdadero no necesita
palabras; se siente en el silencio y se vive en el corazón.
Mgabriel Portilla
MaGa TiCio una libélula literaria
Tulancingo Hidalgo, México






