No sólo veo las estrellas en tus ojos,
siento las galaxias en tu espalda,
cual mapa a la felicidad.
Adictos al amor,
o tal vez al placer
de sentirnos piel a piel.
Tal vez en la entrega,
eres la imagen de lo prohibido,
o la pasión que termina
en un abismo de placer.
Eres tú, adicto.
Adicta a ti,
a tu imaginación,
a tus deseos,
a tus ganas que se asientan
en mi horizonte, o en mi ombligo.
El rojo de sus labios
me hace estremecer,
me lleva directo al paraíso.
Para él, es su infierno;
él viene de ahí,
él es adicto al placer…
Mgabriel Portilla
Añoranzas de un amor bonito
Tulancingo Hidalgo, México

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