Te escribí desde la soledad y era feliz
te conté todo sobre mí y en ello aprendí
que nadie debe saber dónde duele
ni lo que te hace morir.
Te confieso que no es fácil
decir lo que siento y, aún así,
te dejé siempre un te amo
cuando tú te refugiabas
en otros brazos.
Es difícil escribir
desde el dolor con amor
y, aún así, yo te escribí
mis mejores letras de corazón
y sólo fueron letras
que se marchitaron
por la desilusión.
Me volví prisionera de un amor,
un sentimiento que duele hoy,
pero aún espero
que algún día sea diferente,
aunque el te amo de hoy
es lo que llena mi razón.
Te confieso que voy a paso lento
porque quiero creer que será diferente,
ojalá esta vez no me equivoque,
ojalá esta vez la intuición
sea un silencio en la felicidad.
Te confieso que ¡te amo!.
Mgabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México
Añoranzas de un amor bonito

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