Dicen que vamos de cuerpo en cuerpo
hasta saber que lo valioso es el alma.
Y hoy mi alma,
después de mil cuerpos,
abandonó el sufrir para vivir.
Cómo quisiera haber sido más sabia,
me hubiera ahorrado mil lágrimas
y entendido que no importa cuánto ames,
siempre quien ama más llora.
Pero aún creo que todo cambiará,
no en los demás, en mí,
porque ahora sé cuán maravillosa soy
y eso nadie puede cambiar.
Por ahí vi mi nombre, mi fotografía...
mmm... no es la primera vez...
Y agradezco mucho
porque soy parte de algo especial,
de una amistad,
y en los momentos
que vamos dejando huella...
Gracias por compartir todo de ustedes,
mi admiración siempre a cada mujer
que en mi ha dejado la magia
de un momento maravilloso.
Mgabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México

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