y sólo vio acciones.
Entendió que a veces
no basta con escribir
"te amo" todos los días
cuando alguien no siente lo que dice,
demuestra lo que realmente es.
Después de todo,
ella sigue creyendo
en ese amor
que un día dio y guardó.
Las letras ya dejaron
de tener nombre,
y así como vinieron,
nunca fueron para ella.
Hace mucho que ya
no le escribe a nadie,
sólo a ese sentimiento
que existe en sus añoranzas.
Dejó caer la mentira
hoy vive en la ilusión de un amor.
Ella ya no cree
en amores de fantasía,
no en ésos que la distancia acerca,
tampoco en príncipes,
mucho menos en tontas canciones.
Ella hoy cree en hechos,
y esos hablan cada día
de ese amor que no existía...
La desilusión cautiva el alma,
y el amor... el amor...
¿dónde está el amor?,
en un vuelo al corazón.
Mgabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México
Nostalgias de media noche






