Penetré en tus sueños
y observé el daño
que te habían causado.
Allí, en una cajita adornada
con un cielo de cristal,
una cerradura custodiaba una rosa
que protegía ese dolor.
Me senté a orillas de tus pupilas,
esperando comprender
qué hermoso abrazas
para no dañar más a nadie
y, así, me haces florecer.
Yo deseaba entender y reflexionar
que has pasado por tanto
que te guardas las lágrimas
para pintar mi corazón.
Entre todo, en tus sueños,
encontré un collar de ilusión.
Pude comprender
que sólo las personas bondadosas
resguardan su dolor
para no dañar a nadie más,
sabiendo que la razón duele.
Te abrazo con fuerza
después de haber estado en tus sueños,
te abrazaré cuando te vuelva a ver,
sanando la herida y creciendo el amor.
Mgabriel Portilla
Añoranzas de un amor bonito
Tulancingo Hidalgo, México

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