En el alma ella guarda ese amor
que aún no tiene dueño,
es verdad que nunca fue, no será,
sólo yo, la soñadora,
creyendo que era verdad.
Las lágrimas se terminaron
con esas palabras
que un día amaron
y otro simplemente se marchó.
Nos juramos eternidad
pero los corazones vacíos
no saben amar, aún digan que sí,
no tiene valor quien
jamás empatía por tu dolor sintió.
No fue, simplemente no fue
y hoy sé que ni las lágrimas
ni el dolor tienen corazón,
sólo usan careta la desilusión
suspirando algo que no sintió.
Hoy la vida está llena de bendiciones
y el corazón roto va curando sus heridas
por las acciones y palabras
que cobran sangre,
usted no entendería mis palabras
si nunca sintió nada por esta mujer.
Me guardo todo mi sentir...
Sé que hoy aún puedo ser feliz...
Mgabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México

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