Gracias por escucharme,
por entender mi sentir,
por aceptar mis razones
y permitir que libere
lo que guardaba en mi corazón.
Hoy empezamos de cero
con la certeza
de que seremos mucho mejores.
Entiendo que,
al igual que tú,
nos mintieron.
Hoy te ofrezco
una nueva oportunidad,
una cita para dos,
donde podamos
abrazarnos con seguridad
y encontrar consuelo.
Gracias por tu empatía
y por resguardar
este sentir hasta hoy.
Por tu trato conmigo,
sé que merezco algo hermoso.
Quiero compartir contigo todo lo bello,
los besos dulces,
las sonrisas y la conexión verdadera.
Quiero amarte con todo mi ser,
liberar todo lo que un día guardé
con la esperanza de que fueras tú,
mi amor, mi refugio.
Tú, sólo tú.
¡Qué bonito el detalle!, amor,
de aparecer hoy tú.
Mgabriel Portilla,
Tulancingo Hidalgo, México,
MaGa TiCio, una libélula literaria

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