jueves, 15 de octubre de 2026

El reencuentro

Él llegó por mí, me vio triste y,
sin pensarlo, me invitó a salir.


No tenía ganas de nada,
como otras veces,
pero él sabe bien que sólo me pasa
cuando la decepción es grande.


El aroma a café y pan fresco
nos envolvió mientras caminábamos
por la calle empedrada,
y una cena romántica nos esperaba
en un restaurante acogedor.


De ese mal amor me olvidé,
al menos por un momento.


Aún recuerdo sus palabras,
afiladas como navajas,
pero él, con su sonrisa cálida
y su mirada tierna, me hizo olvidar y reír,
y bailamos sin parar bajo las estrellas.


Quizás bastaba la última desilusión
para saber que nunca fuimos nada,
que sólo fue un estúpido sueño de mi razón.


Pero hoy sé que esa promesa
bajo la luna llena es una realidad.


Si te puedo tocar y abrazar,
es mi más bonita verdad.


Sé que el amor bonito existe
porque en tus brazos me quiero quedar,
porque aún espero el momento y poderte besar.


El sonido de tu risa
es música para mis oídos,
y tu mirada es el refugio perfecto.


Hoy dejo toda falsedad atrás:
las faltas de respeto
y culpas que no eran mías.


Fácil es decir que es culpa tuya,
pero hoy sé que no es así...


Me dieron un cuento sin final,
y si eso quedó atrás,
hoy la historia real comienza
cuando caminamos de la mano
por mi lugar favorito,
donde el sol se pone
detrás de las montañas
y pinta el cielo de colores.


Mgabriel Portilla
Tulancingo, Hgo
Eres mi más bonita poesía

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