despliega tus alas,
alza tu voz como un río
que no se calla,
Sé el faro de otras,
vuela hacia la plenitud.
Grita con el alma,
que el mundo escuche:
'El miedo sólo nos detiene,
no nos define.'
A veces,
lo único que nos sostiene
es el amor de quienes nos rodean
-familia, amigos,
un abrazo inesperado-,
ese hilo invisible
que nos dice: “sigue”.
No te preocupes,
todas hemos llegado
al punto donde el ruido se apaga,
y sólo queremos ser paz.
Un susurro de calma en el caos:
“tú importas, tu voz importa, vuela”.
Mgabriel Portilla
MaGa TiCio una libélula literaria
Tulancingo Hidalgo, México

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