Un día, decidimos que el amor debe ser salvado por el único rayo de ilusión que queda antes de desvanecerse.
Un día, guardamos el sentimiento y nos volvemos hielo, pero ya no son sólo palabras.
Al final, vamos solos por la vida, pero contamos con la amistad bien puesta, el amor de quien nos llama mamá y el abrazo de la familia que siempre nos rodea.
En realidad, no estamos solos; simplemente, no vemos a quien nos ama de verdad.
Vamos llenos de amor, llenos de proyectos, abrazando cada día a los amigos y disfrutando de lo que nos apasiona.
Día a día, la vida nos pone frente a personitas mágicas que nos ayudan, y agradecemos al universo por la empatía.
Guardemos el corazón hasta que esté listo para amar y dejemos que la razón sea nuestra mejor guía.
Vamos andando entre el silencio y la sonrisa de quien hoy está en el camino, con la ilusión de una nueva oportunidad para soñar.
Mgabriel Portilla
Vivamos plenamente…
Tulancingo Hidalgo, México

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