Dejé atrás los sueños
y hoy quiero escribirte
en este presente momento
que me hace sentir
que a veces los sueños
deben ser sólo eso, sueños.
Pero logré traerte a mis días,
y mis momentos felices.
Y cuando me notaste triste,
viniste solo y te quedaste
en el aire, en el pensamiento,
y me abrazaste tan fuerte
que cerraste mis heridas.
Cuando siento tu abrazo,
es sentir que todo es posible.
Cuando acaricio tu mejilla
y con las yemas de mis dedos
recorro cada surco hecho
por los años y experiencias,
te amo más.
Eres tan imperfecto, mi flaquito,
que eso te hace perfecto a mis ojos.
El mentón pronunciado,
esos ojos de miel,
tu piel de marfil,
tu pelo matizado
y tus manos suaves.
Pero lo que realmente amo de ti
es tu inteligencia.
Nadie había escuchado hablar
con tanta pasión de su vida,
de sus sueños y de lo que hace.
Volar a tu lado
es caminar en el mar,
me transportas a tu realidad.
Hoy voy al ras del suelo
de tu mano,
de tu sonrisa
y de tu mirada que brilla en ese mar
donde navegamos para tocar la realidad.
MGabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México
Eres mi más bonita poesía

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