Se llevan en la sangre de guerreros
trazando el futuro de un pueblo,
de una ciudad de majestuosidad.
Se lleva en la piel color canela
y la fortaleza del hombre
que rige sus valores, sus sueños,
sus añoranzas y enseñanzas.
Se llevan en el andar,
a veces descansos y otras más
emblema del ser humano,
empatía en el alma.
Entre los senderos,
recuerdo de nuestros ancestros
limpian el alma
y presagios de un futuro
en armonía del universo.
Tradiciones de nuestra gente
que aún siente las vibras,
aún siente el andar
y pasiones del sol y la luna
en templos de antepasados.
Aún se siente
la presencia de aquéllos que,
observando el universo,
nos abrazan con sus palabras.
Maria Gabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México
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