pero voy curando con ese amor
con el que él me cura.
Nos subimos a los sueños;
bailemos en la magia de este mundo.
Él corre como agua al mar,
queriendo ser libertad
para en él navegar,
abre surcos en mi piel,
la enciende a placer.
El hombre que yo amo...
sabe responder con los ojos,
le encanta que le toque las manos
y le encanta que trace
mapas con mis labios.
Él sabe cómo acariciar
las estrías de mi piel
y hace florecer cada surco de mi ser.
No tengo manos de reina
ni soy la más bella,
pero él me hace sentir
la más hermosa mujer.
El hombre que yo amo es mi todo,
mi más bonita poesía,
y agradezco que sea leal y sincero,
porque soy lo que él quiere
para vivir sin juegos embusteros.
No hace falta lastimar,
porque sabe amar.
El hombre que yo amo
algún día llegará,
pero cuando lea mi poesía
sabrá que lo espero
con las mismas ganas
que él de amar y sanar.
MGabriel Portilla
MÉXICO