Y yo simplemente quería que me viera
en esas tardes donde necesitaba
un abrazo por lo mal que me sentía.
Yo le mostraba mi amor
en cada letra escrita, en cada verso
y poesía que nunca leyó.
Le compartí de todo lo que hacía
y creía que a él le gustaba,
pero sus enfados me hicieron ver que no.
Yo le quería mostrar cuánto le amaba
en sorpresas que prefirió
no ver y jamás serán.
Porque cuando se ama se nota,
pero cuando no, se nota más.
Y hoy sólo camino en mi andar,
me acostumbré a estar sola.
Ya no le cuento
ni al cielo ni a la luna mis tristezas,
ni mis sueños ni mi felicidad.
Hoy a quien me acompaña
agradezco en el alma,
porque no siempre es
quien uno ama de verdad,
creo que es quien nos da amistad.
El hielo volvió para recordarme
que es mejor guardarnos el amor
y esperar la chispa
que encienda otra vez el corazón,
pero con cautela, con paciencia
y que sea realidad ese amor.
Quizás la vida nos dé otra oportunidad,
pero dejaré esta vez que él sea
quien haga todo lo que debió ser.
Y sentir tintinar el amor desde su razón.
Ahora entiendo que debí ser
viento, estrella, canción y puerta,
debí ser lo que no se ve
pero se siente y se escucha...
quizás lo fui pero aún así no me vio.
Soy todo eso y siempre seré
un amor bonito, una ventisca,
un poema escrito con todo el sentimiento;
gracias por buscarme donde jamás imaginé,
gracias por los versos
y canciones de ti para mí.
Mgabriel Portilla
Añoranzas de un amor bonito
Tulancingo Hidalgo, México

No hay comentarios:
Publicar un comentario