Nunca volveré a dejar
que el pasado me defina,
porque usted no sabe
lo liberador que es avanzar
después de enfrentar las tristezas
y encontrar la fuerza para seguir adelante.
Si comprendiera cuánto crezco
cada vez que transformo
los recuerdos en lecciones,
entendería por qué ahora
elijo cuidadosamente
cómo respondo al dolor.
Pero en sus ojos
encontré la serenidad y, en su abrazo,
un apoyo incondicional
que me anima a seguir.
Juntos, superamos los desafíos
y encontramos consuelo
en nuestras lágrimas compartidas.
Él sabe que hay
partes de mí que aún sanan,
pero con él aprendo
que no estoy sola en este viaje.
Ahora vivo plenamente cada instante,
ya sea de alegría o tristeza,
sabiendo que con él a mi lado
puedo enfrentar cualquier desafío.
Él es mi refugio
y con su amor,
mis sueños se vuelven realidad.
Mgabriel Portilla
Tulancingo Hidalgo, México
Añoranzas de un amor bonito

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