sábado, 21 de marzo de 2020

Puertas

Liberaré mi puerta de su cerrojo
a pesar de tenerla bien cerrada,
e iré cortando de mi alma el abrojo
para que de ti siga enamorada.

En el quicio cada noche me sentaré
dejando fluir mis sentimientos
y, recordando tus caricias seguiré
con liviana alegría y sin lamentos.

Me asomaré como una niña curiosa,
aunque las arrugas surquen  mi piel,
por si algún día encontrase una rosa
que endulzara mi vida como hidromiel.

Y cada vez que abra esa recia madera,
en el horizonte en versos escribiré
el ansiado resurgir de nuestra primavera,
aun sabiendo que de necedad moriré.

Tal vez sea tarde cuando la resquebraje
para dar entrada de nuevo a la libertad  
y a nuestro amor encuentre en triste paraje
porque a tu puerta haya llamado, la felicidad


Isabel San José Mellado
Derechos de autor - España


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