Él tenía ese olor que me lleva a perderme, él sabe a café y esa esencia que deja en mi ser me hace adicta a él.
Me muerdo los labios al recordar ese minuto en que él me hace volar.
Él con esa fuerza entró en mi universo y ¿qué decir de sus ganas?, parecía que necesitaba tanto este momento como yo.
Me tomó tan fuerte y delicado que deslicé mi ser hasta que él entró a mi alma.
Será que su piel y mi piel ya se conocían, será que nos amamos en otra vida o quizás es que prometimos esto continuar en el tiempo.
No lo sé, pero hoy quiero vivir cada instante en tu ser, navegar en la galaxia de tu piel y perderme en tu espalda o quizás vivir en tus labios amor mío.
De piel a piel le amo, de piel a piel es mi café, de piel a piel le extraño cuando no sé de él.
Sólo necesitamos abrazar la libertad, la locura y volar a la realidad.
A veces nos sentimos decepcionados por acciones, palabras o simplemente observamos, sólo basta eso y ya.
Otras veces vemos que ya ni vale la pena las penas y entonces comenzamos a sonreír, porque obviamente ni siquiera somos visibles.
Y otras veces abrazamos al amor, ése que nos hace sonreír, ése que nos regala de sus instantes unos segundos y otras veces sólo estamos amando.
Otras más abrazamos a las personas que amamos con todas las fuerzas para dejar volar la libertad, cada uno da lo que tiene, lo que es y más, eso es amar.
Otras veces la soledad nos susurra al oído, otras más la razón pero al final seguimos volando en libertad, soñando en amar, sonriendo a la felicidad...
Y llegó con esa alegría, con esa manera de ver la vida y esa forma de reír que contagia; él es sólo una forma de hacerme saber que el amor existe en todas las formas posibles, en amistad, en pareja, en la vida, en el andar.