martes, 10 de noviembre de 2015

Pudo haber ganado

Estábamos acampados a unos cientos de metros del Monasterio de Lluch disfrutando de unos días maravillosos en un paraje sin igual. En aquel espacio había además un amplio campo de fútbol sin césped pero en el que se podía jugar muy bien.
Cuando sólo faltaban un par de días para finalizar la acampada alguien vino a invitarnos a participar en unas carreras y otras pruebas de atletismo (salto de longitud, triple salto, lanzamiento de peso (piedras gordas) y juegos de cucaña (carreras de sacos, comer manzanas con las manos atadas detrás,...). El objetivo era "ponernos en contacto a todos los niños y niñas y jóvenes que en aquellos días habíamos compartido aquel lugar y disfrutar de estas actividades".
Obviamente nos inscribimos entusiasmados y cada cual se apuntó en la prueba o pruebas en las que mejor se veía. Este menda decidió apuntarse a la "carrera de velocidad" (pensé que tenía buenas opciones).
Llegó el momento, nos pusimos en línea más de 20 jovencitos de entre 14 y 16 años; el objetivo era llegar el primero cruzando aquel campo de fútbol de punta a punta; el premio era una copa y una bolsa de golosinas.
El árbitro de la carrera hizo sonar su silbato y... ¡como un tiro salieron todos!; no sé ni cómo fue pero patiné y perdí unos metros preciosos; aunque cogí velocidad enseguida... ya no logré recortar distancias en relación con la cabeza de carrera.
Tello era muy veloz y de hecho cogió enseguida los primeros puestos de la carrera, iba el segundo en pugna con otro joven que, a falta de tan sólo 20 ó 30 metros para la línea de llegada, cayó de bruces al suelo.
Mi amigo Tello en lugar de seguir directo al triunfo se paró en seco y se dio la vuelta... para recoger del suelo al contrincante caído. Este menda y algunos más que llegamos después nos paramos con ellos dos. Otros, sin embargo, siguieron su carrera y ésta tuvo su ganador quien no fue ni mi amigo ni quien la iba a ganar casi con total seguridad,... pero Tello sí fue el primero en demostrar su nobleza de corazón al renunciar al triunfo que tenía asegurado tras la caída de su contrincante.
Ninguno de quienes nos paramos a recoger al herido supimos qué pasó después, nos fuimos a la fuente a acompañarle a lavarse los rasguños y animarle por no haber podido ganar aquella carrera que para nosotros no necesitaba ya compensación alguna; teníamos en nuestro corazón y en nuestras miradas la expresión del mayor de los premios: el gozo de haber ayudado a aquel compañero y el enorme sentimiento de admiración hacia Tello cuyo ejemplo de nobleza siempre recordaré.
(Narración de un hecho real vivido hace 42 años en Lluch, Mallorca).
Santi Catalán
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Tenía Tello otras opciones en lugar de optar por lo que eligió?. ¿Por qué y para qué crees que decidió tomar aquella decisión?.
  • ¿Qué hubiéramos hecho nosotros si hubiéramos estado en el lugar de Tello, con el triunfo de la carrera en las manos?. (Es fácil responder si su lugar hubiera sido el mío que no tenía ninguna posibilidad ya de ganar).
  • ¿Qué principios o ética debe orientarnos siempre en la "carrera de la vida" de manera que a su final nos sintamos gozosos, orgullosos de lo que vivimos?.
  • ¿Cuál va a ser tu compromiso de hoy para acrecentar tu nobleza en las relaciones con los demás?.

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