lunes, 25 de agosto de 2014

Mi juez interior

Imagínate que vas por el bosque y te encuentras un pequeño roble que alcanza sólo un par de palmos. Te paras a mirarlo y no puedes evitar compararlo con un enorme y frondoso roble que hay unos metros más para allá. Te das cuenta que esa pequeña planta algún día podrá ser como el otro, gracias al alimento que absorban sus raíces y a los rayos del sol y … ¿nada más?.

Podrá ser un roble porque ya es un roble en este mismo instante. Al principio era una semilla, ahora es una plantita de dos palmos de altura y en el futuro será el frondoso roble que da sombra en verano. Ahora bien, hay algo que nunca ha cambiado ni cambiará: es un roble. Tú sabes que necesitará años, sol y nutrientes en el suelo que absorverán sus raíces. Pero su esencia, que es la potencialidad de llegar a ser un roble, es inmutable y existe desde el principio.
La vida es entonces el proceso de despliegue y desarrollo de esa potencialidad que ya está en el origen. Así que no hay nada incorrecto ni incompleto durante el proceso de desarrollo y crecimiento del roble ¿o acaso piensas que la planta está mal, que  es una planta incorrecta porque no es un frondoso roble?.
Mi propuesta es aplicar este enfoque en aquellas cosas que etiquetamos modo defectos. Por ejemplo, apliquémoslo a la falta de valentía. Si yo soy capaz de ver que no soy suficientemente valiente eso significa que ya soy valiente, sólo que todavía no he desarrollado plenamente mi valentía o no he alcanzado la valentía que necesito para una determinada acción. Quizás te preguntes, ¿qué pasa si no tuviera nada de valentía?; si tú puedes ver y reconocer la valentía es que la tienes y la conoces. Si ya la tienes entonces la puedes desarrollar sin duda. Continuemos pues.
La valentía es como ese pequeño roble. Ahora quizás sea una plantita, o un roble de tamaño mediano y a mi gustaría que fuera más alto y frondoso de lo que ahora es. Así que, lo que haré es asegurarme que tenga nutrientes suficientes en el suelo y luz del sol para que pueda desplegar su potencialidad. Si espero el tiempo suficiente seguro que se convertirá en el roble que necesito. Es algo inevitable.
Al igual que mi valentía o tu valentía. Ya la tengo, ya tengo la potencialidad de ser valiente ahora mismo. Desarrollar la valentía significa ponerme a prueba en situaciones en las que tenga miedo de una forma progresiva. Así cada vez que las supere mi valentía se irá desarrollando, fortaleciendo y creciendo. Si la ejercito lo suficiente  es inevitable que desarrolle la valentía que necesito. Sólo es cuestión de tiempo.
Desde este lugar, ¿me puedo sentir culpable porque no he tenido la suficiente valentía?. De igual forma, el pensar desde mis potencialidades por desarrollar, ¿me impide impulsarme hacia la valentía que estoy necesitando?. Yo creo que todo lo contrario. Ahora compara esta forma de impulsarte hacia tu desarrollo con la aproximación de la carencia, el error, el juicio y el castigo que merma mi autoestima. ¿cuál de ellas te parece más potente y respetuosa con mi persona?.
Conclusiones:
Así que ¿qué es lo que vas a hacer cuando te pilles criticándote y juzgándote severamente?. Tú eliges el camino.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • Piensa en las cuestiones que el propio texto plantea y trata de contestarlas honestamente.
  • ¿Nos acogemos a nosotros mismos de manera incondicional?, ¿o andamos constantemente comparándonos con los demás sin tener en cuenta que todos tenemos circunstancias no-idénticas?. ¿En qué nos tiene que hacer pensar esto?.
  • Proponte algo concreto que te sirva para el día de hoy y en ello puedas aplicar lo que este texto nos enseña.

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