miércoles, 13 de enero de 2016

Momo

"Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie más era escuchar... Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única.
Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de repente cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él."
(Fragmento de la novela "Momo" de Michael Ende).

Momo no tiene sabiduría, es pura inocencia, no tiene prejuicios, parece un estanque de agua clara con unos relajantes peces nadando en él.
Sólo nos basta que alguien nos atienda en nuestro bullicioso y caótico ir y venir de conflictos, ideas, temores e ilusiones. Abrir la puerta para que salgan ordenadamente, los reconozcamos o no y tomemos una decisión u otra.
Ese alguien que escucha, no juzga, no impone, simplemente reconoce, asiente, comprende, aunque no entienda nuestro por qué y nos sirve de catalizador.
¿Esa virtud se hereda o se aprende?.
Esa capacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender sus vivencias, su sentimientos se llama empatía y todos somos capaces de desarrollarla.
Salir de nuestra individualidad, de nuestro egocentrismo y reconocer al otro es pura evolución, entrenarla es tarea de todos.
Recordamos cuando de pequeños nos contaban historias, cuentos, aventuras y escuchábamos ensimismados, vivíamos la vida de los personajes, eramos Caperucita, Juan sin miedo, los tres cerditos, Pinocho... y recibíamos el calor humano de esa voz querida que nos mimaba.
He ahí los primeros pasos.
Qué crucial es ese primer paso, la escucha, para ser capaz de dialogar después, seguidamente negociar y finalmente resolver los conflictos.
Reconozcamos el valor de escuchar a los demás, especialmente a los niños y merecidamente a los abuelos que aunque cargados de sabias experiencias, parecen que son transparentes para los demás, a pesar que lo han dado todo por sus hijos.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué conclusiones obtienes de la lectura de este artículo?.
  • ¿Por qué y para qué es tan importante el "saber escuchar"?, ¿qué relación tiene con la empatía?.
  • ¿A qué crees que se debe el que nos cueste tanto ESCUCHAR de verdad al otro?. ¿Cómo habría que hacer para superar esas dificultades?.
  • ¿Cuál va a ser tu compromiso de hoy de manera que al cabo de sus 24 horas puedas decir que "hoy aprendiste a escuchar más y mejor"?.

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