lunes, 20 de octubre de 2014

Sé feliz a tiempo

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro.
A partir de aquel instante comenzó a buscarla.
Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino leyó un letrero que decía:
'Le quedan dos meses de vida'
Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo:
'Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean'
Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.
Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar.
Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión.
Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.
Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser él:
Amor, gozo, paz, bondad, reconciliación, perdón y entrega total.
Y en su mente recordó aquel proverbio que dice:
'Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos'"

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Cómo reaccionarías si te dijeran: "Tiene usted sólo dos meses de vida"?, ¿cómo organizarías tu vida a partir de ese instante?.
  • ¿En qué coincidirías con el personaje central de esta leyenda?; ¿qué otras actitudes y maneras de actuar introducirías en tu vida?, ¿qué otras eliminarías o sacarías de tu vida?.
  • ¿Eres feliz con lo que tienes y sobre todo con quien eres?; si no lo eres ¿a qué crees que es debido?, ¿cómo puedes hacer para cambiar eso?.
  • ¿A qué te comprometes hoy disfrutar más de ti mismo, atreverte a ser feliz y que esa felicidad dure?.

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