domingo, 26 de mayo de 2013

La tristeza y la furia

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta... En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...
Había una vez un estanque maravilloso...
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia. Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos, entraron al estanque. La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y mas rápidamente aún, salió del agua.
Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, al salir se puso la primera ropa que encontró... Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza... Y así, vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calmada, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba. Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta, es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que ésta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad está escondida la tristeza.
(Autor desconocido)
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Cuál de las dos: "tristeza" o "furia" es la que menos nos agrada o más rechazamos?, ¿por qué?.
  • ¿Qué solemos hacer cuando nos encontramos con una persona que se manifiesta furiosa?. ¿Nos planteamos con ella las causas de esa furia o preferimos sencillamente ignorarla?. ¿Qué actitud sería la adecuada con esta persona?.
  • ¿Me hallo yo también furiosa a veces?, ¿cómo me gustaría ser tratada por los demás en esas circunstancias?. ¿Me gustaría que los demás entendieran los motivos de esa furia y pudieran comprenderme para poderme ayudar?.
  • ¿Cuál podría ser mi compromiso hoy, por una parte para ser más comprensiva con los demás y también facilitar que los demás se me acerquen sin miedo cuando la furia me tenga atrapada?.

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