No fue fácil surcar la tristeza
ni llegar al límite y atentar contra los días,
pero hoy sé que no soy perfecta
y que puedo claudicar.
Pero sé que puedo volver a empezar,
volver a sonreír y, ¿por qué no?,
volver a confiar en mí.
Ya no espero nada de nadie;
sólo voy observando el paisaje
que la vida pone en mi camino.
Vamos navegando
entre sueños y mucho más;
vamos imaginando
que alguien nos podrá amar,
pero si eso no pasa,
ya lo dejamos atrás.
Me abrazo a mi soledad y al amor;
y, ¿por qué no?,
también al anhelo y a la ilusión.
Sé que a veces
puedo ser mala persona
o mi carácter da miedo;
otras veces sólo me alejo
o callo para no herir egos.
Pero soy simple: yo,
quien sonríe y da sin mirar.
A veces me cuestiono mi confianza,
pues palabras traicioneras
pueden lanzar o matar.
Pero creo que uno sólo da
lo que lleva en el alma,
lo que el universo y Dios nos confían;
y desafiando la desilusión,
hoy puedo decir
que voy tranquila y llenita de amor.
Mgabriel Portilla
MÉXICO

No hay comentarios:
Publicar un comentario