viernes, 19 de diciembre de 2014

Como María

26 Al sexto mes, envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una joven prometida a un hombre llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la joven era María. 28 El ángel entró donde estaba María y le dijo:
¡¡Alégrate!!, llena de gracia, el Señor está contigo.
Todo comienza con una invitación a la alegría. La alegría es una nota característica del cumplimiento de las promesas de Dios.

29 Al oír estas palabras, ella se turbó y se preguntaba qué significaba tal saludo. 30 El ángel le dijo:
No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor. 31 Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. 32 Él será grande, será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará sobre la estirpe de Jacob por siempre y su reino no tendrá fin.
34 María dijo al ángel:
¿Cómo será esto, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?.
Todo sucede bajo el amor libre y gratuito de Dios. La fe es el don que inaugura el diálogo. Dios pone su mirada en María, le pide fe. Dios confía en María y la convierte en creyente. No hay razón para el temor, sino más bien para la entrega. El miedo es precisamente lo que se opone a la confianza en Dios.

35 El ángel le contestó:
El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer será santo y se llamará Hijo de Dios.
36 Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que todos tenían por estéril; 37 porque para Dios nada hay imposible.
La maternidad de María, más que un don personal, es un don a toda la humanidad en María. Como todo don –carisma-, es una responsabilidad y una tarea para el beneficio de la comunidad. Tiene sentido en función de los demás, a los que debemos, como María, testimoniar el amor de Dios a todos y en toda situación.

38 María dijo:
Aquí está la sierva del Señor, que me suceda según dices.
Y el ángel la dejó.
"Sierva" en este contexto no indica esclavitud sino DISPONIBILIDAD (actitud del servidor). Actitud de servicio que se expresa en la total disponibilidad, en la acogida de su designio sobre nuestras vidas y nuestro mundo. María no pide signos –como Zacarías-. Manifiesta una confianza plena en la voluntad de Dios, la hace suya en su fe y en su cuerpo. Así ha de ser en nosotros.
(Lc. 1,26-38)
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué contestarías si te dijeran: "Dios te ha elegido para dar a Cristo al mundo"?. Observa lo que contesta María y piensa: ¿Quizás también tú le preguntes a Dios: "Cómo voy a dar a Cristo al mundo si soy tan limitado, cometo tantos errores, soy tan pecador como el que más?".
  • Dios, sin embargo, lo tiene claro: sean cuales sean tus limitaciones... Él confiará en ti a pesar de todas las flaquezas que creas que hay en ti ¿confías tú de esa manera también en ti mismo?; observa la respuesta del ángel a María en sus dudas. ¿Qué significa esto para ti?.
  • ¿Qué te parece la respuesta de María ante la promesa que el ángel le comunica?.
  • ¿A qué te vas a comprometer hoy para "dar a Cristo al mundo", hacerlo evidente en tus gestos, palabras y actitudes?.

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