domingo, 3 de junio de 2012

El turista creyente

Una mañana de julio se hallaba un turista paseando en góndola por las calles inundadas de Venecia. En un momento dado el turista quiso adentrarse un poco hacia el mar abierto del Adriático; el gondolero accedió (aquel viajero era un buen cliente).
Además, el turista quiso ponerse de pie para fotografiar Venecia desde aquella perspectiva; por más que el gondolero le pidió que no se pusiera de pie... éste no hizo caso y al primer movimiento de la góndola con las olas el turista cayó al agua. Apenas se aguantaba a flote: chapoteaba pero sin destreza alguna.
Inmediatamente el gondolero aproximó la góndola al turista y le tendió la mano para ayudarle a subir... pero  por más que insistió... el turista sólo respondía:
- "Déjeme, yo soy muy creyente y estoy seguro de que Dios me salvará, déjeme tranquilo".
El gondolero optó al final por volver a las calles inundadas de Venecia e inmediatamente dio aviso a Protección Civil para que una lancha fuera a rescatar al turista.
Llegó una lancha junto al turista que no paraba de tragar agua y le echaron un salvavidas rogándole que se sujetara a él, pero el turista repuso:
- "Yo confío en Dios, Él me salvará, ¡váyanse, por favor!".
Insistieron e insistieron pero... ni caso, no hubo manera.
A los pocos segundos apareció también por allí un helicóptero que descolgó una larga escalerilla, le dejaron caer un salvavidas y le gritaron con un megáfono:
- "¡Coja el salvavidas, luego sujétese a la escalerilla y nosotros le subiremos al helicóptero!".
El turista se volvió a negar a coger el salvavidas y también la escalerilla alegando que "él creía en Dios, confiaba en Él y le iba a salvar". Y por más que le lanzaron más salvavidas... nada, hasta que de tantos tragos de agua el turista... se ahogó.
Como si de un largo sueño se tratara el turista se vio de repente delante de Dios en la otra vida y nada más verlo le increpó diciendo:
- "¡¡Dios!!, ¡¡estoy muy decepcionado y enfadado contigo!!. Toda mi vida he creído en ti, he confiado en ti TOTALMENTE ¡¡¿Cómo has podido dejarme morir ahogado a las puertas de Venecia?!!".
- "¿Que yo dejé que te ahogaras?. Mira, hijo mío: moví el corazón de aquel gondolero que nunca antes había dado la mano a nadie que cayese de su góndola... y tú la rechazaste; te envié una lancha... y pasaste de ella y finalmente un helicóptero y lo despreciaste también: nada hiciste para ser salvado. Así que... ¿de qué te quejas?, ¡bien te estuvo, por bobo!".

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué es realmente "confiar en Dios"?; ¿consiste sólo en dejar que todo lo haga Él?, ¿qué parte es la que a nosotros nos corresponde?.
  • Cuando oras y le pides ¿se lo dejas todo a Él o pones de tu parte para que eso que le pides pueda realizarse con naturalidad?.
  • ¿Qué significa eso  de "pedir cosas a Dios" sin que nosotros movamos ni un dedo para hacerlo posible?, ¿es Dios una máquina mágica de conceder deseos como si fuese un genio de lamparita?.
  • ¿Qué te propones hacer contigo misma para crecer en verdadera confianza en Dios y en ser más coherente con tus deseos y necesidades?.

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