martes, 8 de diciembre de 2015

No hagas mal a nadie, haz todo el bien que puedas

No tenía muchos amigos en el pueblo, más bien pocos.... Así que... mis horas de tiempo libre fuera de la escuela los pasaba con gusto ayudando a mi abuela en las tareas de la huerta en La Cañada, haciendo sus recados, acompañándola en sus visitas a las casas de personas de su edad para jugar a las cartas o sencillamente conversar durante horas.
Otras veces era yo quien me hacía el encontradizo con estos abuelos y abuelas del Lugar porque sabía que siempre tenían algo que contarme y me gustaba mucho escucharles.
Con frecuencia, al pasar por delante de ellos solían llamarme:
- "Danielico, ¿podrías traerme un cantarico de agua de la fuente?".
Jamás dije que no, más bien lo hice siempre que pude y con mucha alegría. Cuando regresaba con el cantarillo lleno me bastaban su abrazo y sus palabras de agradecimiento para sentirme la persona más feliz del mundo.
Uno de estos abuelos solía decirme siempre:
- "Nunca hagas daño a nadie, nunca, ni con la palabra ni los pensamientos siquiera; haz todo el bien que puedas a todas las personas que puedas".
Era tal el convencimiento que veía en sus ojos de aquel anciano -quien vivió la crudeza de la guerra del 36 y las barbaridades de los rojos y los nacionales (a cuáles peor)- que cuando decía estas cosas parecía una plegaria, una llamada urgente a la armonía.
Cuando le contaba estas cosas a mi padre, éste me contestaba:
- "Es que eso es lo más importante Daniel. Durante la guerra me tocó presenciar atrocidades de las que nadie ha pedido perdón ni lo harán tampoco. Entre unos y otros arrasaron este país, lo sumieron en la más absoluta miseria, obligaron a matarse entre hermanos, fusilaron a miles y miles de inocentes amparándose muchas veces en la oscuridad de la noche y atacándolos cuando más indefensos estaban sólo por ser "del otro bando", maltrataron, robaron, humillaron a los más débiles, total.... Así que al final de cuentas ¿qué es lo que vale?, ¿qué es lo que queda?, ¿qué es lo que sirve realmente?".
Aquellos abuelos, también mi padre, me enseñaron que nada vale tanto como la nobleza del corazón. No sabían de teologías ni apenas sabían leer o escribir,... pero sabían lo que es realmente importante en la vida: hacer todo el bien que se pueda, a todos, sin ninguna excepción y no permitiendo jamás que ideología política alguna separe al ser humano de sí mismo ni se convierta en opresora de quien la inventó.
Santi Catalán
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Quiénes son en este artículo las personas cuyas actitudes merecen el calificativo de nobles?.
  • ¿Cómo serían las relaciones humanas si en lugar de estar constantemente exigiendo responsabilidades "a los demás" cada cual se ocupara de "cumplir con las propias"?.
  • ¿Cuáles son los caminos que te parecen los más adecuados para que en un país pueda haber auténtica reconciliación y deseos de construir JUNTOS el presente y el futuro?.
  • ¿Cuál va a ser tu compromiso de hoy para ser una persona más constructiva, honesta y buscadora del bien común?.

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