lunes, 15 de junio de 2015

Un milagro de 1'11 $

Una pequeña niña fue a su habitación y sacó un frasco que estaba escondido en su armario.
Esparció su contenido en el suelo y contó con cuidado tres veces, el total fue contado a la perfección. No había lugar a errores.
Con cuidado devolvió las monedas al frasco y cerrando la tapadera salió sigilosamente por la puerta trasera y caminó 6 manzanas hasta la farmacia de
Rexall, que tenía un gran signo de jefe indio sobre la puerta.
Ella esperó pacientemente a que el farmacéutico le prestara atención, pero estaba muy ocupado por el momento.
Tere movió sus pies para que rechinaran sus zapatos; nada. Se aclaró la garganta lo más fuerte que pudo; tampoco sirvió de nada. Finalmente tomó 0.25 centavos del frasco y tocó en el mostrador de cristal. ¡Con eso sí fue suficiente!.
- '¿Y qué es lo que quieres?' le preguntó el farmacéutico con tono de disgusto en la voz. Continuó el farmacéutico:
- 'Estaba hablando con mi hermano por teléfono y no lo he visto en años'.- La niña contestó:
'Bueno, yo quiero hablar con usted también de mi hermano.  El está muy, muy enfermo. . . y quiero comprar un milagro'.   
- '¿Perdón?' dijo el farmacéutico.
- 'Su nombre es Andrés y algo malo ha estado creciendo en su cabeza y mi papi dice que "sólo un milagro puede salvarlo", ahora dígame: ¿cuánto cuesta un milagro?'.
- 'Nosotros no vendemos milagros, chiquita. Lo siento pero no puedo ayudarte', dijo el farmacéutico, con voz suave.
- 'Mire, tengo dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré lo que falte. Sólo dígame cuánto cuesta.'
El hermano del farmacéutico que era un hombre muy bien vestido, intervino y le preguntó a la niñita:
- '¿Qué clase de milagro necesita tu hermano?'.
'No sé, replicó Tere con los ojos muy abiertos. Yo sólo sé que está muy enfermo y mami dice que necesita una operación. Pero mi papi no puede pagarla, por eso quiero usar mi dinero'.
- '¿Cuánto tienes?', le preguntó el hombre trajeado.
- 'Un dólar con once centavos', contestó Tere, apenas audible. Y ése es todo el dinero que tengo, pero puedo conseguir más si es necesario'.
- 'Bueno, ¡qué coincidencia!', sonrió el hombre. 'Un dólar y once centavos… es el precio exacto de un milagro para tu hermanito'.
El tomó el dinero en sus manos y con la otra cogió la mano de la niña y dijo:
- 'Llévame a donde vives. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres.  Veamos si tengo el milagro que buscas'.
Ese hombre bien vestido era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especializado en neuro-cirugía.
La operación fue completamente gratis y sin cargo alguno por su estancia en el hospital, hasta que Andrés regresó sano a casa.
Mami y papi comentaron felices la cadena de eventos que les trajo a todo esto.
- 'Esa cirugía', susurraba su madre, 'fue un milagro real. ¡No me imagino cuánto podría costar!. 
Tere sonrió. Ella sabía exactamente cuánto cuesta un milagro. . .: un dólar con once centavos. . . más la fe de una chiquilla.
En nuestras vidas nunca sabemos cuantos milagros vamos a necesitar.
Un milagro no es la suspensión de una ley natural sino la implementación de una ley superior.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:

  • ¿Qué te parece la insistencia de la niña en creer ciegamente en que el milagro era posible?. ¿Con qué dificultades se fue encontrando para mantener su fe en el milagro que deseaba?, ¿cómo las fue superando?.
  • Aunque digamos que "no hubo tal milagro, sencillamente el niño curó de su enfermedad gracias al buen hacer de los médicos" pensemos:¿qué puso ella de su parte para que "el milagro" se diera?; ¿hubiera bastado con lo que hasta el momento se había hecho?.
  • ¿Qué conclusiones podemos obtener de este relato para nuestras vidas?.
  • ¿Cuál podría ser tu actitud de hoy y algún hecho o acción para fortalecer tu fe?.

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