viernes, 14 de febrero de 2014

Cura a una hemorroísa

Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años y que no había podido ser curada por nadie, se acercó por detrás y tocó la orla de su manto y, al punto, se le paró el flujo de sangre. Jesús dijo:
- "¿Quién me ha tocado?". Como todos negasen, dijo Pedro:
- "Maestro, las gentes te aprietan y te oprimen". Pero Jesús dijo:
- "Alguien me ha tocado, porque he sentido que una fuerza ha salido de mí".
Viéndose descubierta la mujer, se acercó temblorosa y, postrándose ante Él, contó delante de todo el pueblo por qué razón le había tocado y cómo al punto había sido curada. El le dijo:
- "Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz".
(Lc.8,43-48)
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
La mujer en tiempos de Jesús sólo era considerada en tanto podía ser madre y bajo las órdenes del varón; para ella no había más dignidad que la que le diera el conjunto de normas establecido por los hombres sin la participación de ellas, las mujeres. Las mujeres no tenían derecho siquiera a hablar en público y menos aún padeciendo males.
  • ¿Cómo valoras la decisión de la mujer de "atreverse" a tocar a Jesús en estas circunstancias?. Jesús podía darse perfecta cuenta de quienes tenía a su alrededor pero aún así preguntó "quién le ha tocado", ¿para qué crees que lo hizo?.
  • ¿Hace Jesús con las mujeres como hace también con los hombres?, ¿qué significa esto?. ¿Qué consecuencias debe tener para los varones el que Jesús, el Maestro, nos dé este ejemplo?.
  • Esta mujer tiene coraje y Jesús la ayuda a valorarlo pero además le impulsa a identificarse, salir del anonimato, ser ella misma; ¿qué actitudes debe adoptar la mujer para que su dignidad sea siempre respetada en paridad con la del varón?.
  • ¿Cuál va a ser tu compromiso de hoy para ser tú misma, reivindicar tu dignidad, respetar y hacerte respetar?.

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