Un niño jugaba fútbol en el campo de la vida. Corría, se caía, se levantaba y seguía jugando. Un día, un sabio anciano le dijo:
- "La vida es como un partido de fútbol,
hijo mío. Debes jugar con pasión, pero también con sabiduría. No te rindas
cuando te caigas, levántate y sigue adelante".
El niño
preguntó:
- "¿Y qué pasa si cometo errores?".
El sabio
anciano respondió:
- "Los errores son como los goles en
propia puerta. Te enseñan a mejorar y a ser más fuerte. Lo importante es
aprender de ellos y seguir jugando".
El niño
siguió jugando, y con cada partido, se hizo más fuerte y más sabio. Aprendió a
trabajar en equipo, a respetar a sus compañeros y a disfrutar del juego.
Moraleja: La vida es un partido que debemos jugar con pasión, determinación y sabiduría. Los errores son oportunidades para aprender y crecer, y el trabajo en equipo nos hace más fuertes.
Mgabriel portilla
Tulancingo Hgo, México

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