No es cansancio,
es agotamiento emocional.
Es saber que intenté todo
y a veces no se puede más.
No es rendirse,
es saber que todo
en un instante se puede terminar.
Es caminar sin rumbo
y volver a leer lo que ya se sufrió.
Pero aquí estoy,
con mi taza de café puesta,
para darlo todo otra vez.
Sé de luchas,
sé de miedos,
de todo aquello
que nuevamente duele.
Pero seguimos adelante
con fe y sueños más grandes.
Agradecida de poder leerte
y saber que a veces
las lecciones más grandes
vienen de esos lugares,
esas personas y esas acciones
que jamás se esperan.
Mgabriel Portilla.
Tulancingo Hidalgo, México

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