sábado, 5 de diciembre de 2020

VOLVIMOS

 

 

Abrazado a mi desnuda espalda

contemplando la serenidad del mar

y hablando tan solo con la mirada,

tus labios en mi cuello dejaste posar.

 

Percibiendo como la fresca brisa

acariciaba nuestra despojada piel,

en tu faz provocaba una sonrisa

y en mis labios el sabor de la miel.

 

Admirando el vaivén de las olas

y su sutil  encuentro con la arena;

tus manos, como hojas de amapolas,

dejaron caer la sábana sin pena.

 

Te habría preguntado qué pensabas

al contemplar esa luna tan hermosa,

pero preferí sentir como me besabas

mientras te exhalaba como a la rosa.

 

Abrazado desnudo a mi espalda

sintiendo a flor de piel la fresca brisa,

volvimos a esperar otra alborada,

amándonos en silencio y sin  prisa.


Isabel San José Mellado - España

 

jueves, 3 de diciembre de 2020

Y AHORA

 

 
¿A qué vienes ahora a mi jardín,

si jamás escuchaste mis silencios?

Fuiste tú el culpable de aquél fin,

al cortar de mi vid los sarmientos.

 

¿Vienes a recoger ahora los  abrojos

que quedaron de tus falsas caricias?

Fuiste tú el culpable de que mis ojos,

desearan de otro hombre sus codicias.

 

Vete, vuelve por donde has venido,

nadie te pidió que podaras mis rosas.

Dejaste mi corazón solo y malherido

al cortarles las alas a mis mariposas.

 

No necesito el calor de tus manos,

¡márchate!, sal de mi nuevo camino

fue culpa de ese corazón inhumano

que cambiase el rumbo del destino.

 

No me apena tu lastimosa mirada

ni me causa ningún dolor tu llanto,

te marchaste sin mirarme a la cara

y ahora otro, me cubre con su manto.


Isabel San José Mellado - España

 

 

 

 

martes, 1 de diciembre de 2020

¡Y TE HE SOÑADO!

 

He deseado tu osadía,
tu presencia en la alborada
pero el corazón me decía
que no esperase ya nada.

He anhelado tu mirada,
una palabra cariñosa,
una caricia deseada
o una insignificante rosa.

Los sueños me han regalado
lo que yo tanto codiciaba,
pero ni cuenta se han dado
que mi deseo los invocaba.

¡Y te he soñado, mi amado!
Tus brazos me rodeaban
y tus labios me han besado
como los míos deseaban.

¡Y te he soñado, mi amado!
Tus manos me acariciaban
y tu cuerpo he tomado,
mientras ellos me acunaban.

¡Y te he soñado, mi amado!
Y otra vez volveré a soñar
y, estarás siempre a mi lado
aunque marches al despertar.


Isabel San José Mellado - España




domingo, 29 de noviembre de 2020

Unas palabras

Fueron apenas 
y las sílabas se aunaban, 
parecía que salía fuego de la nada, 
impaciente la lengua, 
no se controlaba. 

Insignificantes palabras 
fueron las suyas; 
parecía que sólo salía lava 
llena de maldad de la nada. 

Destruyeron el mundo 
cual volcán en erupción, 
despojando de su veneno fuego, 
sin reparo sólo palabras al viento. 

Acabaron con la tranquilidad 
todo estaba en calma, 
pero su rabia arrasaba con todo, 
simples palabras abrazando el rencor. 

¿Por qué un comentario negativo 
siempre va cargado de envidia, 
lleno de coraje y traición?. 

Mgabriel Portilla MÉXICO

viernes, 27 de noviembre de 2020

Fechas del año litúrgico

El Año litúrgico se fija a partir del ciclo lunar, es decir, no se ciñe estrictamente al año calendario. La fiesta más importante de los católicos, la Semana Santa, coincide con la fiesta de la "pascua judía" o Pesaj, misma que se realiza cuando hay luna llena. Se cree que la noche que el pueblo judío huyó de Egipto, había luna llena lo que les permitió prescindir de las lámparas para que no les descubrieran los soldados del faraón.
La Iglesia fija su Año litúrgico a partir de la luna llena que se presenta entre el mes de marzo o de abril. Por lo tanto, cuando Jesús celebró la Última Cena con sus discípulos, respetando la tradición judía de celebrar la pascua -el paso del pueblo escogido a través del Mar Rojo hacia la tierra prometida- debía de haber sido una noche de luna llena. Hecho que se repite cada Jueves Santo.

La Iglesia marca esa fecha como el centro del Año litúrgico y las demás fiestas que se relacionan con esta fecha cambian de día de celebración una o dos semanas.

Las fiestas que cambian año con año, son las siguientes: 

· Miércoles de Ceniza.
· Semana Santa.
· La Ascensión del Señor.
· Pentecostés.
· Fiesta de Cristo Rey.

Ahora, hay fiestas litúrgicas que nunca cambian de fecha, como por ejemplo:
· Navidad.
· Epifanía.
· Candelaria.
· Fiesta de San Pedro y San Pablo.
· La Asunción de la Virgen.
· Fiesta de todos los santos.

Fuente:  http://es.catholic.net/op/articulos/18025/cat/719/el-ano-liturgico-origen-y-significado.html#modal

PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • ¿Qué nos ha enseñado el contenido de esta entrada?. ¿Qué destacaríamos de ella?.
  • ¿Por qué las fechas de Semana Santa cambian todos los años?. ¿Ocurre lo mismo con el Miércoles de Ceniza y Cuaresma, la Ascensión, Pentecostés y Cristo Rey?, ¿por qué?.
  •  ¿Participamos de las celebraciones litúrgicas más importantes del año?. ¿Por qué sí, o por qué no?.
  • ¿Cómo podríamos conocer mejor su contenido y el modo de celebrarlas?.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

La muerte

Es la única compañía 
que seguro encontraremos un día, 
ella de sangre fría, ¡muerte! 
sé mi amiga. 

A veces le siento venir 
sin dudarlo, sin pensarlo 
la podría seguir; 
todo a su tiempo,
sí todo a su tiempo. 

Abrazo lo que hoy vida me da 
porque mañana, en un tiempo, 
segura estoy que me llevará. 

Muerte, fiel a ese andar, 
recogiendo almas sin parar, 
acompañando al espíritu 
que hoy no sabrá de abrazar. 

Sólo es cuestión de tiempo, 
tiempo que para ella es eternidad, 
¿será que por eso viste de negro?, 
la eterna melancolía, cuántas lágrimas caídas. 

¡Muerte! tú que por los siglos 
has ido cabalgando 
en medio de ríos y mares 
por la tierra y el cielo. 

Entras y sales a placer... muerte fiel... 
¡cuánta tristeza!, tal vez ya ni corazón tengas 
porque difícil sería sentir el dolor 
por la eternidad, ahí muerte vuelas en agonía. 

María Gabriel Portilla
D. R. Hidalgo, México

lunes, 23 de noviembre de 2020

¿Y el amor?

¿Dónde se quedaron los te amo 
cargados de dulces agonías, 
o el abrazo de ese amor no correspondido?; 
tal vez hoy los veo desde la ventana, 
del presente, ausente. 

¿Y el amor?, ¿dónde están las miradas 
mensajeras de lujuria y desatino?, 
¿dónde está el tiemble de esa voz 
que come las entrañas al escucharle?. 

Peregrinos el corazón y el alma 
que anidan en la quietud 
del desvalido desamor, 
¿dónde encontraré ese calor 
si aquí sólo hay frío?. 

Quizás en ese verso apacigüe 
o en ese punto mal acomodado 
no lo sé.... 
quizás en el fucsia o solferino 
de las quimeras 
entre pétalos de las falacias. 

¿Dónde, dónde lo encontraré 
si sólo veo pálidos besos 
en cualquier lugar 
vendidos a placer...?. 

He de encontrarlo en el horizonte 
de tus ojos color café, 
o quizás en tus labios 
llenos de olvido recordando sólo mi beso,… 
tal vez en amanecer de tu cuerpo 
extrañando el amor. 

Mgabriel Portilla MÉXICO