hoy después de mucho tiempo.
Mis letras,
llenas de oscuridad y dolor,
gritan.
Se despertaron aquellos sentimientos
y, queriendo ser invisible,
no por no tener nada que decir,
sino por estar al filo
de lo que corta y hiere.
Mi peor defecto es observar
y me obsesiono con el silencio.
Los recuerdos llegan y todo cuadra,
para llegar hasta este punto.
El péndulo se rompió
y no queda tiempo.
Todos saben que cuando te mienten,
nada es igual.
Somos una noche furtiva
en plena pelea con los monstruos
que viven bajo la cama acechando.
Y el péndulo cayó, se cayó al piso,
el tiempo se termina,
recostada sobre el segundero
los minutos se vuelven asesinos
de aquella hora donde sonreír era castigo.
Recostada, escucho el torrente de mi sangre,
el corazón palpita y aún respiro,
suspiro, sigo viva,
el sueño terminó.
Mgabriel Portilla
MaGa una rosa triste
Tulancingo Hidalgo, México

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