sábado, 19 de septiembre de 2015

Deja las lágrimas rodar

Cuando sientas deseos de llorar ¡Llora!.
¡Deja las lágrimas rodar!.
¿Qué adulto, anciano, niño, puede jactarse de no haber sentido un día
la necesidad de un regazo?.
¿Quién arroja la primera piedra?.
Por más fuertes que seamos, no podemos huir de las tempestades de la vida. Por más fuertes que seamos, no podemos huir de las tempestades de la vida.
Son las decepciones, las pérdidas o simplemente nuestras expectativas no correspondidas las que nos hacen, independientemente de nuestra edad o situación, que nos sintamos lo suficientemente pequeños para necesitar un regazo.
Y no siempre es fácil admitirlo. ¿Los hombres no lloran?. ¡Claro que sí!.
¿Las mujeres lloran con facilidad?. Ellas también se endurecen.
Los niños lloran por cualquier cosa. Todo mundo llora. Por lo menos todo el mundo necesita llorar aunque sea una que otra vez.
Para aliviar el alma, para disminuír el peso del cansancio y de la soledad.
El llanto es siempre una señal de auxilio.
Es una señal que siempre encuentra a un buen samaritano en su camino.
¡Es difícil resistirse a alguien que llora!. Es cuando miramos hacia alguien y lo vemos con los ojos anegados... cuando sentimos que ese alguien necesita un regazo; no siempre de palabras, un regazo, solamente.
Regazo que puede representar un abrazo mudo y apretado, una mirada comprensiva, un apretón de manos...
Nada llega más a nuestra alma que mirar a los ojos de alguien que llora Y nada llega tanto a alguien que llora como sentir la presencia de alguien que lo comprende.
Y en las lágrimas que ruedan, rueda la tristeza, la insatisfacción, el tedio, el dolor, las dudas y los miedos.
El alma queda lavada. Por eso llorar alivia. Por eso llorar da sueño. Cuando despertamos después de haber llorado, nos sentimos más leves, nos sentimos preparados para encarar un nuevo día, una nueva situación. Entonces...
cuando sientas deseos, ¡no te contengas!.
Pide un abrazo, pide un hombro... ¡Deja las lágrimas rodar!.
¡Ser fuerte no significa ser duro o dura!. Ser fuerte es ser capaz de reconocerse frágil ¡y saber que se saldrá adelante!.
Ser fuerte es saber que las mareas pueden ser altas o bajas, pero que a pesar de todo las olas nunca desisten del sueño de besar la arena. y siempre la besan.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Te parece importante reconocer y poder expresar tus emociones, así como reconocer las de los demás y acoger sus sentimientos?, ¿por qué?. ¿Para qué manifestarnos tal como somos, sentimos y pensamos?.
  • ¿Qué expresiones hallamos en nosotros que nos ayudan a expresarnos tal como sentimos?. ¿Qué suele influir mucho en que expresemos esa emotividad o dejemos de hacerlo?.
  • ¿Cómo acoger también esas expresiones de tal manera que los demás se sientan libres, espontáneos, ellos mismos?.
  • ¿Qué puedes hacer hoy para demostrar con más espontaneidad tus sentimientos y favorecer que los demás puedan hacer lo mismo contigo?.

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