sábado, 16 de mayo de 2015

Justicia nueva

Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
«Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal».
Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.
Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.
Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.
«Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio».
Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.
«También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio».
Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.
«Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos».
Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo , porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno.
«Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente».
Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.
(Mt.5,20-42)
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
La sociedad judía de la época se regía por una serie de preceptos y leyes muy estrictas a las que se les daba más importancia en la letra que a lo que con esas normas se pretendía conseguir; se valoraba más la materialidad de las palabras que su espíritu.

  • Según tu reflexión ¿qué buscan los añadidos y matices que Jesús apunta a cada una de las normas citadas?.
  • ¿Dónde pone Jesús el acento: en el "cumplimiento de la norma" o en la "actitud interior de la persona"?, ¿por qué crees que es así?, ¿qué pretende Jesús con ello?.
  • ¿Cuáles crees tú que deben ser las actitudes de un cristiano o de un seguidor de Jesús respecto a los conflictos o pleitos entre las personas, ante la infidelidad del hombre hacia la mujer o viceversa, la fidelidad a la verdad, en relación a los deseos de venganza o cuando alguien nos solicita un servicio?.
  • ¿A qué te vas a comprometer hoy para que tu justicia sea auténticamente nueva y no sujeta a la literalidad de las normas?.

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