lunes, 4 de noviembre de 2013

El endemoniado de Gerasa

Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerlo atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos y nadie podía dominarle. Y siempre noche y día andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con las piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con gran voz:
- "¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo?. Te conjuro por Dios que no me atormentes".
Es que él antes le había dicho: "Espíritu inmundo, sal de este hombre". Y Jesús le preguntó:
- "¿Cuál es tu nombre?".
Le contesta:
- "Mi nombre es Legión, porque somos muchos". Y le suplicaba con insistencia que no los echara de la región.
Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; y le suplicaron:
- "Envíanos a los puercos para que entremos en ellos".
Y se lo permitió. Entonces los espíritus inmundos salieron y entraron en los puercos, y la piara, unos dos mil, se arrojó al mar desde lo alto del precipicio y se fueron ahogando en el mar. Los porqueros huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas; y salió la gente a ver qué era lo que había ocurrido. Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, al que había tenido la Legión, sentado, vestido y en su sano juicio, y se llenaron de temor. Los que lo habían visto les contaron lo ocurrido al endemoniado y lo de los puercos. Entonces empezaron a rogarle que se alejara de su término. Y al subir a la barca, el que había estado endemoniado le pedía estar con él, pero Jesús no se lo concedió sino que le dijo:
- "Vete a tu casa, donde los tuyos, y cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido compasión de ti".
Él se fue y empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él y todos quedaban maravillados.
(Mc.5,1-20)
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Importaba a los porqueros y al status del lugar que el endemoniado tuviera que vivir por entre los sepulcros -él estaba muerto para ellos- y sufriera todos los males que sufría?.
  • Jesús se interesa por su nombre, quiere llamarle por su nombre ¿qué quiere decirnos esto?. ¿Por qué ese interés por alguien temido y rechazado por los demás?.
  • ¿Qué razones pudo haber para que los gerasenos echaran del lugar a Jesús tras lo sucedido?. ¿Interesa a nuestro sistema que haya gente que se preocupe por las personas y trate de devolverles su dignidad?.
  • ¿Actuamos nosotros de esa forma liberadora con los demás?. ¿A qué nos podemos comprometer hoy para liberar a quien lo necesite de todos sus tormentos y podamos así ayudarles a recuperar su dignidad, como hacía Jesús?.

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