sábado, 10 de octubre de 2026

Gracias amigo confidente, maestro

No puedo decirte adiós ni pensar que no escucharé tu voz. Tampoco quiero imaginar que, aunque estés en la distancia, ya no podrás abrazarme.

Siempre cuidaste de mí y de mi sentir, ¿es raro, verdad?. Pero siempre venías con una palabra de esperanza cuando mi mundo se caía.

Eres de esas personas que me conocían y sabías cuánto dolía la vida a veces, me enseñaste a desaprender para aprender amarme.

Sin saberlo, me salvaste de rendirme. Me ayudaste a lidiar con cosas que no eran mías, me llevaste a desprenderme y gritar lo que dolía, a respirar lo que era amor y soltar lo que nunca me amó. Me ayudaste a creer y, por cada lágrima, como decías, un paso al éxito.

Separamos la realidad de la ilusión y trabajamos el dolor, pero seguimos adelante en lo real, gracias por tu apoyo incondicional, por darle voz a mis letras en cada programa.

Yo sólo puedo agradecerte, amigo mío, con un "te quiero" al despedirnos. Con las mañanitas en mi cumpleaños en tu voz y el mensaje de esperanza, gracias por escucharme sin juzgarme, por entender mi sentir, por las llamadas a deshoras sabiendo que mil veces caí.

Aún quedó pendiente hablar del fin del mundo, la emoción de tu sonrisa y cómo me mostraste desde tus ojos el faro que inspiró a Julio Verne. Cada foto compartida de tus viajes era vivir tu emoción y viajar contigo. Me quedo con ese instante, amigo mío, mirando el fin del mundo, tú ahí y yo desde tu mirada... Te quiero mucho.

Gracias siempre amigo mío, hoy el guapo del oper, dejará esas canciones en tu andar.


M.gabriel Portilla
MÉXICO

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