cuando la desilusión me carcomía
y juro que sin ti no lo habría logrado, mi guapo.
Eres quien llegó a salvar
lo poco que quedaba de mí.
Sabes que quizás nos lo debíamos,
en otro momento no fuimos sentimiento,
pero hoy puedo abrazarte
y acariciar tu cuerpo y alma
que guardaste para mí en el tiempo.
Hoy sé que eres mi gran amor,
no sabes cuánto agradezco
tu llegada, tu estar y tu querer.
A veces quiero soñar,
pero prefiero vivir esta realidad.
De repente llegaste
un día de octubre
cuando moría en la mentira
y verdad de la cruel falsedad,
llegaste a enseñarme
qué es amar de verdad.
Cuando te vi llegar
estaba sin armadura,
pero tú con tu lealtad, cariño y amor
haces que mi mundo tenga sentido,
que crea en lo bonito de este amor.
Eres mi más bonita poesía.
Mgabriel Portilla
Tulancingo Hgo, México

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