a pesar de que fue más fácil
dejar que me juzgaran que aclarar,
hoy puedo decir que amo mi vida.
En ella está quien debe estar.
A veces, el dolor nos ciega,
pero también nos enseña
que el amor no es para siempre.
Hoy camino en libertad,
con ese amor que guardo en mí
y que me hace vivir en otro planeta.
Hoy puedo tomar una mano,
necesito compartir un abrazo
y, más aún, puedo decir
que la fidelidad es su mejor versión.
Él es mi caballero de armadura,
defiende a quien ama con el corazón.
Es un señor que vive en mi razón,
amo su pasión por lo que hace
y esas conversaciones
en las que me cuenta su día.
En total libertad, le cuento la mía...
Sabe bien qué decir,
y sus palabras son
un bálsamo para el alma.
Él es ese sueño que arranca mis dudas
y hace que todo el pasado no importe.
El presente es lo que anhelaba mi mente,
y abrazo a mi piel cuando nos place sentir
un amor real y bonito.
Me siento así, feliz y plena.
Sé que tú también...
No nos hace falta nada,
porque no vino a salvarme,
vino a complementarme.
Hoy florece el amor
donde arrancaría lágrimas,
donde dejaron cicatrices...
Mgabriel Portilla
Añoranzas de un amor bonito.
Tulancingo Hidalgo, México

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