martes, 30 de abril de 2013

Luz para el camino

Hoy en medio de la noche del mundo
y en la esperanza de la buena nueva,
afirmo con audacia mi fe en el porvenir de la humanidad.
Me niego
a creer que las circunstancias actuales
incapaciten a la persona para hacer una tierra mejor.
Me niego
a compartir la opinión de quienes pretenden
que el hombre está tan cautivo de la noche sin estrellas,
del racismo, de la opresión y de la guerra,
que la aurora radiante de la paz y de la fraternidad
no podrá nunca llegar a ser una realidad.
Me atrevo
a creer que un día
todos los habitantes de la tierra
podrán hacer tres comidas para mantener la vida de su cuerpo,
y podrán recibir la educación y la cultura necesarias.
Para la salud de su espíritu
y la igualdad
y la libertad
para la vida de su corazón.
Creo igualmente,
que un día toda la humanidad
reconocerá en Dios a la fuente de su amor.
Creo que este amor salvador y pacífico será un día la ley.
El lobo y el cordero podrán descansar juntos,
todos los hombres podrán sentarse bajo su higuera en su viña.
Y nadie tendrá motivos para tener miedo.
(Aportación de Isabel Major, desde Castelló)
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué te llama la atención de este poema?, ¿qué destacarías de él?.
  • ¿En qué cree quien habla en primera persona en este texto?, ¿a qué se opone?. ¿Para qué adoptar estas actitudes ante las distintas realidades con que nos encontramos?.
  • ¿Te consideras una persona que adopta posturas o actitudes comprometidas ante las realidades de nuestro mundo?. ¿Sería la realidad la misma que es si no hubiera personas que tuvieran esperanza en un mundo mejor?, ¿y si todos se resignaran?.
  • ¿Cuál podría ser tu compromiso de hoy para demostrar tu esperanza de hacer de tu vida algo mejor y también para que mejore la realidad del grupo en el que estás?.

domingo, 28 de abril de 2013

La ciega

Había una mujer ciega sentada en la calle, con una taza  y un pedazo de cartón, escrito con tinta negra, que decía:
POR FAVOR, AYÚDEME, SOY CIEGA”.
Un publicista que pasaba por allí se detuvo y observó unas pocas monedas en la taza.
Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó un marcador negro que él llevaba y escribió otro anuncio. Volvió a poner el pedazo de cartón sobre los pies de la ciega y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente la ciega que pedía limosna; su taza estaba llena de billetes y monedas.
La ciega reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que reescribió su cartel y sobre todo, qué había escrito. 
El publicista le contestó:

- "Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".

Sonrió y siguió su camino. El nuevo mensaje decía:
HOY ES PRIMAVERA Y NO PUEDO VERLA”.
Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de esa manera.
Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar. Las masas humanas más peligrosas son aquéllas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo.... del miedo al cambio.
"Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás los resultados que siempre has obtenido”.
(Aportación de Faluchi, Tenerife)

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Cuánto tiempo hace que te encuentras en la situación en la que estás ahora?. ¿Has tenido ocasión de cambiarla en algún momento?, ¿qué ha sucedido para que no haya habido cambio?.
  • ¿Qué cosas hay en tu vida que cres que necesitan cambiar radicalmente?, ¿qué  has hecho hasta ahora para lograr ese cambio?, ¿qué otras imaginaste pero jamás pusiste en práctica?.
  • ¿Qué te aporta a ti este relato de "la ciega"?, ¿qué conclusiones prácticas puedes extarer de ella?.
  • ¿A qué te comprometes hoy para lograr resultados diferentes, mucho mejores, que lo que hasta ahora has logrado?.

viernes, 26 de abril de 2013

El aguilucho

Érase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos.
Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:
-¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?.
El granjero contestó:
- Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.
El naturalista dijo:
- El tuyo me parece un bello gesto, haberle recogido y haberle curado y cuidado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir y le has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila, y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?.
- No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.
- Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú muy bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?.
- ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es águila, qué le vamos a hacer. Hay cosas que no se pueden cambiar.
- Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?.
- Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?.
- Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si esas posibilidades se hacen efectivas?.
- Es posible.
- ¿Qué te parece si probamos?
- Probemos.
Animado, el naturalista al día siguiente sacó el aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo:
- Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo.
Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo. Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó el aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo:
- Eres un águila. Abre las alas y vuela. Puedes hacerlo.
El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral. Muy temprano al día siguiente el naturalista llevó al aguilucho a una elevada montaña. Una vez allí le animó diciendo:
- Eres un águila, abre las alas y vuela.
El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Éste, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente:
- No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas.
El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba hacia el cielo. Entonces, el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo. Había recuperado por fin sus posibilidades.”

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué diferenciaba al principio a este aguilucho del resto de las aves de su especie?. ¿Era consciente de su verdadera identidad?, ¿por qué no se comportaba como tal?.
  • ¿Qué fue necesario para que recobrara consciencia de quién era y de lo que podía ser capaz de hacer?.
  • ¿Qué relación hay entre esta historia y nuestra experiencia?. ¿Somos sólo lo que aparentamos o algunos quieren que seamos, o... somos según la vocación que hay dentro de cada uno de nosotros?.
  • ¿Qué vas a hacer hoy para tomar mayor conciencia de tu propia identidad y de lo que eres capaz de hacer y ser si te lo propones?.

miércoles, 24 de abril de 2013

Comprensivos con nosotros mismos

No sólo las palabras que los demás nos dicen pueden lastimarnos o hacernos sentir mal sino también las palabras que nos decimos a nosotros mismos. Si nuestra voz interior nos dice algo malo o hiriente, podemos atrapar esas palabras y arrojarlas al bote de basura, y luego decir algo bueno para nosotros mismos.”
Para practicar, piensa: Supongamos que soy esa voz que te dice:
- “¿Cómo pudiste cometer un error tan estúpido?”. Construye tu bote de basura de Kidpower apoyando tu mano en la cintura, atrapa las palabras y arrójalas dentro de él, luego lleva tu mano al corazón y di:
- "Los errores son parte del aprendizaje. ”
Si estás aprendiendo algo nuevo y sientes que te supera porque es muy difícil o que nunca te sale bien, atrapa las palabras: ‘Demasiado difícil’ o ‘No voy a poder’ y arrójalas a la basura, pon tu mano en tu corazón y di para ti mismo:
- "Sólo necesito un poco más de tiempo para aprender.”
Si descubres que repites muchas veces las mismas palabras feas y no puedes parar de decirlas, busca ayuda con alguien de tu confianza. Estás más seguro y protegido cuando te sientas bien contigo mismo y no cuando te sientes mal contigo mismo.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Cómo sueles sentirte cuando te das cuenta que has cometido un error?. ¿A qué te llevan esos sentimientos?.
  • ¿Te aceptas a ti misma tal y como eres?; ¿eres tolerante contigo misma?, ¿eres comprensiva con tus propias limitaciones o dificultades?.
  • ¿Qué te está sirviendo, o dificultando, para tomar los errores cometidos como ocasión para el aprendizaje y superarte a ti misma?.
  • ¿Qué podrías hacer hoy para ser más comprensiva contigo misma sin que ello suponga dejar de buscar lo mejor para ti?.

lunes, 22 de abril de 2013

Ser bosque

Un esplendoroso árbol fanfarroneaba de su gran altura y también de poseer un tronco robusto cual ninguno de los demás árboles conocidos; menospreciaba sus raíces pues decía que "estaban siempre escondidas y no las podía exhibir", así que jamás les prestó atención, de manera que con el tiempo se fueron empequeñeciendo y casi desapareciendo.
Para resaltar aún más su belleza se apartó del grupo del resto de árboles y se situó en un amplio claro donde hacerse ver mejor.
Un día arreció una fuerte tormenta de agua y viento como nunca la había habido y bamboleó todo el  bosque y también a este hermoso árbol... y a éste le tumbó, rompiéndose en la caída algunas ramas. Se puso en pie de nuevo y al cabo de unos días irrumpió por allí una manada de elefantes que casi en estampida fueron golpeándolo... hasta hacerlo caer de nuevo.
Maltrecho, desdibujada toda su anterior belleza, se preguntaba:
- "¿Por qué me pasó esto a mí y nada al resto de los demás árboles del bosque?".
Un pajarillo que revoloteaba por allí y oyó su profundo lamento se acercó a él y le dijo:
- "Si tuvieras buenas raíces, bien arraigadas y entradas en la tierra,... si tus ramas pudieran entrelazarse con las de otros árboles... otra hubiera sido la historia". Y se fue.
El árbol gigantesco quedó meditando sobre ello, echó una mirada al bosque que le observaba compasivo,... y decidió encaminarse hacia él hasta fundirse en su espesura.
Sus raíces penetraron en el suelo y se robustecieron; sus ramas se entrelazaron con las de los demás árboles intercambiando colores, texturas y olores y de ellas colgaron también lianas que llegaban hasta el suelo y formaban una maraña increíble entre el follaje de aquel maravilloso pulmón vegetal.
Arremetieron en otro tiempo temporales sin cuento, fuertes vientos y lluvias torrenciales,... volvieron los elefantes a correr chocándose con los troncos de los árboles,... más ninguno cayó, ni siquiera aquéllos que parecían más endebles porque sus raíces eran hondas y fuertes, sus ramas estaban tan entrelazadas y sus lianas tan bien hilvanadas entre ellos... que cuando algún árbol iba a sucumbir por los embates el resto de los árboles le sostenían de pie y sus robustas raíces le daban las fuerzas y energías para resistir una y todas las veces.
(Se lo escuché contar a Fernando López,  sj)
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • En la vida de un cristiano ¿qué simbolizan las raíces y el suelo sobre el que se asientan?. ¿Y el entrelazado de las ramas y las lianas?. ¿Qué pueden significar los temporales y las estampidas de los animales?.
  • ¿Qué nos ocurre cuando vamos de autosuficientes y menospreciamos la unión con Cristo y con la comunidad?.
  • Vivir unidos a Cristo y a la  comunidad ¿significa perder identidad... o más bien fortalecerla?. ¿Qué otros valores y ventajas trae consigo vivir unidos unos con otros y enraizados en la fe en Dios hecho hombre en Jesucristo?.
  • ¿Qué puedes hacer hoy para crecer en unidad con Dios y también con quienes te rodean?.

sábado, 20 de abril de 2013

Lección de humildad

(Hecho ocurrido en 1892, verdadero y parte de una biografía)

Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias.
El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.
Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:
- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?.
- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?.
- Claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión. Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros científicos dicen de todo eso.
- Y... ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?.
- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.
El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba.
En la tarjeta decía:
Profesor Doctor Louis Pasteur 
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas

Universidad Nacional de Francia.
'Un poco de Ciencia nos aparta de Dios.
Mucha, nos aproxima'.
Dr. Louis Pasteur (1822-1895)

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué diferencias podemos observar entre el joven estudiante y este señor mayor de 70 años?.
  • ¿Es realmente cierto que la Ciencia es enemiga de la Fe?, ¿qué otros grandes científicos conoces que fueron o son grandes creyentes?. ¿A qué conclusiones nos lleva esto?.
  • ¿Qué opinas de la frase: "El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente"?.
  • ¿Para qué nos puede servir la humildad?. ¿Cómo desarrollarla y qué puedes hacer hoy para crecer en  ella?.

jueves, 18 de abril de 2013

¿Qué es el amor?


En una de las aulas de un colegio un niño preguntó:
- "Maestra... ¿qué es el amor?". 
La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor.
Los chicos salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:
- "Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo".
El primer alumno respondió:
- "Yo traje esta flor, ¿no es linda?". 
Cuando llegó su turno, el segundo alumno dijo:
- "Yo traje esta mariposa. Vea el colorido de sus alas; la voy a colocar en mi colección".
El tercer alumno completó:
- "Yo traje este pichón de pajarito que se cayó del nido, hermano: ¿no es gracioso?". 
Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando lo que habían recogido en el patio.
Terminada la exposición, la maestra notó que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido quieta durante todo el tiempo. Se sentía avergonzada porque no había traído nada. La maestra se dirigió a ella y le preguntó:
- "Muy bien: ¿y tú?, ¿no has encontrado nada?". 
La criatura, tímidamente, respondió:
- "Disculpe, maestra. Vi la flor y sentí su perfume; pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma por más tiempo. Vi también la mariposa, suave, colorida, pero parecía tan feliz que no tuve el coraje de aprisionarla. Vi también el pichoncito caído entre las hojas, pero... al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí devolverlo al nido.
Por lo tanto, maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo mostrar lo que traje?". 
La maestra agradeció a la alumna y le dio la nota máxima, considerando que había sido la única que logró percibir que sólo podemos traer el amor en el corazón.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO

  • Todos los niños expresaron de alguna manera lo que pensaban que era el amor pero ¿qué diferencias hay entre las formas de unos y la de la niña que "no llevó nada"?.
  • ¿Cuál de las dos maneras demostró ser realmente sensible a la realidad externa?, ¿quién demostró más amor?.
  • ¿Por qué solemos ser a veces tan posesivos?. ¿A dónde nos lleva pensar sólo en nosotros mismos sin darnos cuenta de las perspectivas de los demás?.
  • ¿A qué puedes comprometerte hoy para aumentar tu sensibilidad efectiva con tu entorno, para con las personas que te rodean?.

martes, 16 de abril de 2013

Lo valiente no quita lo cortés

El padre José Luis Martín Descalzo narraba una anécdota que le sucedió a un compañero de trabajo. Este amigo suyo volvía de la oficina a su casa.
Al llegar a la estación compró, como siempre, un billete de metro, pero al pagar se llevó una sorpresa.
La chica que le atendía, con una sonrisa tímida, le respondió:
- «Hoy no tiene usted que pagar».
El hombre se quedó de una pieza. Preguntó el porqué.
- «Porque ayer se fue sin coger el vuelto», respondió la chica desde el otro lado del cristal.
¿Acaso recordaba su rostro?. ¿Conocía quién era?. Nada de eso. La chica ni siquiera había estado el día anterior; pero una compañera le había dicho por la mañana:
- «Cuando venga el señor que siempre nos da las buenas tardes, dile que hoy no tiene que pagar».
Con esta referencia, la muchacha en turno supo puntualmente de quién se trataba.
Una hermosa experiencia que hace brillar la nobleza de un corazón. Sin embargo, esta misma luz pone de manifiesto la oscuridad de tantas personas que han olvidado ya ser amables con los demás.
¡Cuántas personas pasarían por aquellas taquillas del metro madrileño!. Y sólo una de ellas era inconfundible porque era «el señor que siempre nos da las buenas tardes».

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Es frecuente que alguien nos salude cuando nos cruzamos con las personas?. ¿Lo hacemos nosotros?.
  • ¿Qué nos impide ser corteses con los demás?, ¿por qué nos retraemos tanto?. ¿Nos sirve de algo evitar la cortesía tanto en el saludo como en el prestarnos a ayudar en las pequeñas cosas cotidianas?, ¿sería más provechoso practicar la cortesía?, ¿para qué?.
  • ¿De qué maneras concretas podríamos en nuestro grupo practicar hoy la cortesía?. ¿Cómo llevarla a la práctica?.
  • ¿A qué te comprometes concretamente para ser cortés: con las demás personas del grupo, con nuestro vecindario y otras personas con quienes hoy nos encontremos?.

domingo, 14 de abril de 2013

9 vacas


Dos amigos marineros viajaban en un buque carguero por todo el mundo, y andaban todo el tiempo juntos. Así que, esperaban la llegada a cada puerto para bajar a tierra, encontrarse con mujeres, beber y divertirse.
Un día llegan a una isla perdida en el Pacífico, desembarcan y se van al  pueblo para aprovechar las pocas horas que iban a permanecer en tierra.
En el camino se cruzan con una mujer que está arrodillada en un pequeño río lavando ropa.
Uno de ellos se detiene y le dice al otro que lo espere, que quiere conocer y conversar con esa mujer. El amigo, al verla y notar que esa mujer no es nada del otro mundo, le dice que para qué, si en el pueblo seguramente iban a encontrar chicas más lindas, más dispuestas y divertidas.
Sin embargo, sin escucharlo, el primero se acerca a la mujer y comienza  a hablarle y preguntarle sobre su vida y sus costumbres: Cómo se llama,  qué es lo que hace, cuantos años tiene, si puede acompañarlo a caminar por la isla.
La mujer escucha cada pregunta sin responder ni dejar de lavar la ropa, hasta que finalmente le dice al marinero que las costumbres del lugar le impiden hablar con un hombre, salvo que este manifieste la intención de casarse con ella, y en ese caso debe hablar primero con su padre, que es el jefe o patriarca del pueblo.
El hombre la mira y le dice:
- “Está bien. Llévame ante tu padre. Quiero casarme contigo”.
El amigo, cuando escucha esto, no lo puede creer. Piensa que es una broma, un truco de su amigo para entablar relación con esa mujer. Y le dice:
- “¿Para qué tanto lío? Hay un montón de mujeres más lindas en el pueblo. ¿Para qué tomarse tanto trabajo?”.
El hombre le responde:
- “No es una broma. Me quiero casar con ella. Quiero ver a su padre para pedir su mano”.
Su amigo, más sorprendido aún, siguió insistiendo con argumentos tipo:
- “¿Tu estás loco?”, “¿Qué le viste?”, “¿Qué te pasó?”, “¿Seguro que no tomaste nada?” y cosas por el estilo. Pero el hombre, como si no escuchase a su amigo, siguió a la mujer hasta el encuentro con el patriarca de la aldea.
El hombre le explica que habían llegado recién a esa isla, y que le venía a manifestar su interés de casarse con una de sus hijas. El jefe de la tribu lo escucha y le dice que en esa aldea la costumbre era pagar una dote por la mujer que se elegía para casarse.
Le explica que tiene varias hijas, y que el valor de la dote varía según las bondades de cada una de ellas, por las más hermosas y más jóvenes se debía pagar 9 vacas, las había no tan hermosas y jóvenes, pero que eran excelentes cuidando los niños, que costaban 8 vacas, y así disminuía el valor de la dote al tener menos virtudes.
El marino le explica que entre las mujeres de la tribu había elegido a una que vio lavando ropa en un arroyo, y el jefe le dice que esa mujer, por no ser tan agraciada, le podría costar 3 vacas.
- “Está bien” respondió el hombre, “me quedo con la mujer que elegí y pago por ella nueve vacas”.
El padre de la mujer, al escucharlo, le dijo:
- “Ud. no entiende. La mujer que eligió cuesta tres vacas, mis otras hijas, más jóvenes, cuestan  nueve vacas”.
- “Entiendo muy bien”, respondió nuevamente el hombre, “me quedo con la mujer que elegí y pago por ella nueve vacas”.
Ante la insistencia del hombre, el padre, pensando que siempre aparece un loco, aceptó y de inmediato comenzaron los preparativos para la boda, que iba a realizarse lo antes posible.
El marinero amigo no lo podía creer. Pensó que el hombre había enloquecido de repente, que se había enfermado, que se había contagiado de una rara fiebre tropical. No aceptaba que una amistad de tantos años se iba a terminar en unas pocas horas. Que él partiría y su mejor amigo se quedaría en una perdida islita del Pacífico.
Finalmente, la ceremonia se realizó, el hombre se casó con la mujer nativa, su amigo fue testigo de la boda y a la mañana siguiente partió en el barco, dejando en esa isla a su amigo de toda la vida.
El tiempo pasó, el marinero siguió recorriendo mares y puertos a bordo de los barcos cargueros más diversos y siempre recordaba a su amigo y se preguntaba: “¿qué estaría haciendo?, ¿cómo sería su vida?,  ¿viviría aún?”.
Un día, el itinerario de un viaje lo llevó al mismo puerto donde años atrás se había despedido de su amigo. Estaba ansioso por saber de él, por verlo, abrazarlo, conversar y saber de su vida.
Así es que, en cuanto el barco amarró, saltó al muelle y comenzó a caminar apurado hacia el pueblo.
“¿Dónde estaría su amigo?,  ¿Seguiría en la isla?, ¿Se habría acostumbrado a esa vida o tal vez se habría ido en otro barco?”.
De camino al pueblo, se cruzó con un grupo de gente que venía caminando por la playa, en un espectáculo magnífico. Entre todos, llevaban en alto y sentada en una silla a una mujer bellísima. Todos cantaban hermosas canciones y obsequiaban flores a la mujer y esta los retribuía con pétalos y guirnaldas.
El marinero se quedó quieto, parado en el camino hasta que el cortejo se perdió de su vista. Luego, retomó su senda en busca de su amigo.
Al poco tiempo, lo encontró. Se saludaron y abrazaron como lo hacen dos buenos amigos que no se ven durante mucho tiempo.
El marinero no paraba de preguntar:
- “¿Y cómo te fue?,  ¿Te acostumbraste a vivir aquí?, ¿Te gusta esta vida?, ¿No quieres volver?”
Finalmente se anima a preguntarle:
- “¿Y como está tu esposa?”.
Al escuchar esa pregunta, su amigo le respondió:
- “Muy bien, espléndida. Es más, creo que la viste llevada en andas por un grupo de gente en la playa que festejaba su cumpleaños”.
El marinero, al escuchar esto y recordando a la mujer insulsa que años atrás encontraron lavando ropa, preguntó:
- “¿Entonces, te separaste?. No es misma mujer que yo conocí, ¿no es cierto?”.
- “Si” dijo su amigo, “es la misma mujer que encontramos lavando ropa hace años atrás”.
- “Pero, es muchísimo más hermosa, femenina y agradable, ¿cómo puede ser?”,  preguntó el marinero.
- “Muy sencillo” respondió su amigo. “Me pidieron de dote 3 vacas por ella, y ella creía que valía 3 vacas. Pero yo pagué por ella 9 vacas, la traté y consideré siempre como una mujer de 9 vacas. La amé como a una mujer de 9 vacas. Y ella se transformó en una mujer de 9 vacas”.
Cuando alguien nos valora y nos estimula, con sinceridad y amor, obramos cambios impensados...
Sólo Pierde Quien Deja de Intentar.

CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:
  • ¿Qué actitudes descubres en los personajes de esta historia?, ¿cómo describirías a cada uno: marinero que se acerca a la  mujer con quien se casó, el otro marinero, la mujer, el padre de la mujer?.
  • ¿Para qué puso tanto empeño el marinero que se casó y se quedó en la isla en dar tanto valor a la mujer?.
  • ¿Podríamos aplicar la enseñanza de esta historia al terreno de la educación de nuestros hijos?.¿Qué piensas de las líneas en letra grande con que concluye el artículo anterior?.
  • ¿A qué puedes comprometerte hoy que mejore tu papel de educadora de tus hijos?.

viernes, 12 de abril de 2013

Onda verde


En la fila del supermercado, el cajero le dijo a una señora mayor que debería traer su propia bolsa de compras ya que las bolsas plásticas no eran buenas para el medio ambiente.
La señora pidió disculpas y explicó:
- "Es que no había esta onda verde en mis tiempos."
El empleado le contestó:
-"Ése es nuestro problema ahora. Su generación no tuvo suficiente cuidado para preservar nuestro medio ambiente."
Tiene razón -- nuestra generación no tenía esa onda verde en esos tiempos. En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosas y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la planta para ser lavadas y esterilizadas… antes de llenarlas de nuevo, de manera que podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban. Pero no teníamos onda verde en nuestros tiempos.
Subíamos las gradas, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio y oficina. Caminábamos al almacén… en lugar de montar en nuestro vehículo de 300 caballos de fuerza cada vez que necesitábamos recorrer dos cuadras. Pero tiene razón. No teníamos la onda verde en nuestros días.
Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en esas máquinas consumidoras de energía sacudiéndose a 220 voltios -- la energía solar y eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero está en lo cierto: no teníamos una onda verde en nuestros días.
En ese entonces teníamos una televisión o radio, en la casa -- no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo (se acuerdan?), no una pantallota del tamaño de un estadio. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hagan todo por nosotros. Cuando empacábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no plastoformos o bolitas plásticas. En esos tiempos no encendíamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el pasto. Usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre pistas mecánicas que funcionan con electricidad. Pero está en lo cierto: no había en esos tiempos una onda verde.
Bebíamos de una fuente cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas plásticas cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las plumas fuentes con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las hojillas de afeitar en vez de echar a la basura toda la afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo. Pero no teníamos una onda verde por entonces.
En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o un ómnibus y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o caminaban, en lugar de usar a la mamá como un servicio de taxi de 24 horas. Teníamos un enchufe en cada habitación, no un banco de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales de satélites a kilómetros de distancia en el espacio… para encontrar la pizzería más próxima. Así que ¿no les parece lamentable que la actual generación esté lamentándose cuán botarates éramos los viejos por no tener esta “onda verde” en nuestros tiempos?.
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:

  • ¿Qué lección nos da este alegato de la señora?, ¿qué se deduce claramente de su mensaje?.
  • ¿Se puede entender el "respeto al Medio Ambiente" sólo como nos lo pregonan los medios de comunicación?, ¿o más bien como lo describe la mujer de esta historia?.
  • ¿Qué haría falta para que el mundo comercial retomara costumbres o hábitos que fueron en otros tiempos muchísimo más respetuosas con el M.A.?. ¿Qué cosas concretas se nos ocurren para animarles a ese cambio?.
  • ¿Cuál puede ser tu compromiso de hoy para ser más respetuosa con el Medio Ambiente, aunque no estés en la "onda verde oficial"?.

miércoles, 10 de abril de 2013

10 muestras de madurez

  1. Madurez es la habilidad de controlar la ira y resolver las discrepancias sin violencia o destrucción.
  2. Madurez es cuando aprendemos a no prejuzgar, no juzgar, no criticar, no participar en los rumores falsos que contaminan nuestra alma.
  3. Madurez es poner en práctica las enseñanzas de la vida recibidas que nos lleve a la verdadera felicidad.
  4. Madurez es tener una gran intuición y hacer a un lado todo aquello que nos manipule o afecten a nuestras vidas.
  5. Madurez es paciencia. Es la voluntad de posponer el placer inmediato en favor de un beneficio a largo plazo.
  6. Madurez es perseverancia, es la habilidad de sacar adelante un proyecto o una situación a pesar de fuerte oposición y retrocesos decepcionantes.
  7. Madurez es humildad. Es ser suficientemente grande para decir “me equivoqué” y, cuando se está en lo correcto, la persona madura no necesita experimentar la satisfacción de decir “te lo dije”.
  8. Madurez es la capacidad de tomar una decisión y sostenerla. Los inmaduros pasan sus vidas explorando posibilidades para al fin no hacer nada.
  9. Madurez significa confiabilidad, mantener la propia palabra, superar la crisis.
  10. Madurez es el arte de vivir en paz con lo que no se puede cambiar.
CUESTIONES PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO:

  • ¿En algún momento estas frases hablan de la madurez identificándola con la edad de las personas?, ¿por qué no mencionan ese dato?.
  • ¿Con cuáles de estas expresiones te identificas más?, ¿qué es la "madurez" para ti?.
  • ¿Te consideras una persona madura?, ¿en qué si y en qué no?. Piensa en hechos o actitudes concretas que te den pistas sobre ello.
  • ¿Cómo podrías hacer hoy, a qué te comprometes, para crecer en madurez?.